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Lejano, durante su reinado glorioso, a los grandes salarios de la actualidad, Evanivaldo Castro Cabinho conserva —a los 66 años— la sencillez de antaño, sin poses ni presunciones.

“He hecho tantos goles que no recuerdo”, dice jocoso, risueño. “Hice uno de media cancha, en otro burlé a cuatro jugadores y al portero... Un día ganamos 6-0 y yo anoté los seis goles”, repasa en un rápido ejercicio.

Es el máximo romperredes de todos los tiempos en el futbol mexicano y referente histórico Puma. Nadie como él. “El estadio Olímpico Universitario se venía abajo, la gente gritaba y todo, ¿me entiendes?”, expresa emocionado, con las imágenes grabadas en la memoria. “Yo anoté muchos goles, muchos. Fue una cosa increíble. Para todos los gustos y sabores”.

Tantos que “nadie en el mundo fue ocho años campeón goleador”, asegura orondo. “Viví una buena época, en la que yo pude disfrutar la vida en todos los aspectos, y en la que estuve muy contento”, saborea.

A la hora de medir músculo, el mítico artillero español, Telmo Zarra, consiguió seis Pichichis, trofeo que se otorga en España al máximo realizador de aquella Liga. Hugo Sánchez conquistó cinco, a la altura de Alfredo di Stéfano y Enrique Castro Quini. Si le sumamos el que compartió precisamente con Cabinho, en México (1978-79), totaliza seis. Pero aún así, El Cabo redondea ocho trofeos largos como máximo anotador en nuestro país. ¡Ocho!

“Sí, el récord es mundial, porque nadie en el mundo fue ocho años campeón goleador”, presume. “Eso es bueno, ¿verdad? Mira, no quiero hablar mucho de ese tema, porque estoy haciendo un libro precisamente”, anticipa, con un velo de misterio.

“Fui tantos años campeón, tantos, que no es fácil”, aplaude el autor de 312 goles durante su estancia en el futbol nacional. “Atrás de mí tenía mucho ese algo que ansiaba alcanzar. Me dedicaba, era exageradamente profesional. Imagínate, siete años seguidos fui campeón goleador y no es poca cosa. Fue algo demasiado grande, tan grande que nadie lo ha conseguido más que Cabinho”.

Durante el periodo de 1975-76 a 1981-82, acumuló cuatro títulos consecutivos bajo el uniforme de Pumas y otros tres con el Atlante (todos al hilo), y todavía sumó uno más, en 1984-85, como jugador del León.

En entrevista con EL UNIVERSAL, el brasileño compara lo que fue su época como rey del futbol en México y lo que es hoy. Entonces —relata el brasileño— había amor por los colores de un equipo. “Difícilmente los clubes te dejaban salir. Y tú amabas lo que hacías, al club, su escudo.

“Sí, el futbol se volvió muy económico, mucho”, reflexiona. “Tú ves en la televisión, alguien hace una jugada, luego se peina y se maquilla”, acusa.

“Tú ves futbolistas que hacen una jugada y miran para el televisor”, critica. Antes “el jugador no ganaba mucho; ahora perciben una fortuna. Son cosas del futbol. En esa época era para seguir en tu equipo. El futbol ha cambiado muchísimo”, abunda.

—¿Qué lugar guarda en tu corazón este equipo de Pumas?

—El número uno, responde sin titubeos. “El Puma es mi vida. Fuimos campeones de Copa, Campeón de Campeones, campeón goleador de Copa y fui segundo lugar del campeonato de goleo, porque yo no estuve toda la temporada. Creo que jugué la mitad. Entonces yo pienso que fui campeón todos los años que milité en México. Es una satisfacción grande, ¿verdad?”

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