Antes de salir de vacaciones de fin de año estabas ya arrastrándote hacia la línea final y hoy, que estás de vuelta frente a tu computadora, te das cuenta de que las cosas poco han cambiado al día de hoy. Es decir, descansaste, te divertiste, pero la motivación que el fin de ciclo le trajo a otros compañeros tuyos parece no haber tocado a tu puerta.

¿Qué pasó? Precisamente esto es lo que tienes que averiguar en tu interior si no quieres sentir que en 2018 sigues y seguirás solamente calentando el asiento. Es hora de preguntarte si quieres estar en donde estás y cuestionar la manera en la que te estás planteando tus propósitos laborales de cara al nuevo año. No te preocupes, hay manera de cambiarlo y además, por desgracia, que no eres el único.

“A principios de año mucha gente se pregunta si está en el empleo correcto y por eso el mercado laboral tiene un alta muy importante de gente que está buscando empleo, en enero, concretamente, tenemos mucha alta de personas”, explica Arleth Leal, directora asociada de Red Ring, una empresa especializada en recursos humanos. Año con año el ciclo se repite: Los trabajadores no están satisfechos con el lugar en donde están y buscan nuevos horizontes.

¿Qué hacer? Hay varias opciones. La primera recomendación es que no te precipites. Quizá estás harto o ya estás claro en que estás en donde no quieres estar, pero necesitas hacer un análisis más profundo e investigar qué es lo que está pasando contigo primero, antes de dar cualquier paso. Además de que a pesar de que el mundo laboral ha cambiado, dejar el trabajo de un día a otro sigue viéndose mal.

“El riesgo de irte sin antes tener otro trabajo es muy importante porque encontrar empleo dentro del entorno donde estamos viviendo no es fácil, así que haz una búsqueda laboral mientras continúas estando contratado”, recomienda Arleth. Busca trabajo mientras tienes todavía trabajo porque no tener un ingreso se puede convertir en contraproducente.

Año nuevo, ¿objetivos y metas nuevas?

Ahora bien, tienes claro que estás cansado de hacer lo que haces y que quieres un cambio, pero, ¿ya tienes claro cuál? ¿Sabes qué es lo que quieres para ti? ¿Qué es lo que te está desmotivando? Quizá lo que quieres es un aumento de sueldo y esto puede resolverse dentro de la empresa en la que estás ahora, así que en vez de pensar en irte, quizá puedas hablarlo con tu jefe. ¿Quieres un trabajo más flexible? Prueba a hablarlo dentro de la compañía en la que estás.

“Tienes que averiguar lo que te molesta porque si te precipitas puedes caer en trabajos peores, entonces hay que pensarlo muy bien”, asegura la especialista. Depende del origen de lo que te está desmotivando va a depender el remedio que habrá que ponerle.

Algunas veces será cambiar de lugar de trabajo, pero otras no. Averígualo primero antes de precipitarte. Quizá la situación más común por la que los candidatos se precipitan a la hora de cambiar de empleo es cuando les ofrecen
un mayor sueldo, y de alguna forma se entiende.

En México, ganar poco, por desgracia, es una constante debido a lo bajo de sus salarios —según una encuesta de ManpowerGroup, en México, a diferencia de a escala global, más allá del tipo de trabajo el principal motivador es el dinero a la hora de cambiar a un nuevo trabajo— sin embargo, tomar una decisión con base en este único indicador puede ser una mala elección que puede derivar a su vez en una mayor insatisfacción.

“Luego se dan cuenta que les queda más lejos lo que conlleva más inversión en transporte y en tiempo, o que no les gusta el trabajo o el horario no es flexible. Es muy común pero el dinero no puede ser el que pese más”, asegura Arleth.

Existe otra razón más por la cual puedes estar desmotivado, y es que si bien sabes que sientes una insatisfacción, no encuentras cómo dar el siguiente paso y lograr el próximo objetivo, sea laboral o profesional.

Esto tiene que ver con la manera de plantearte estos objetivos y que tengas claro para qué lo estás haciendo. ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Qué necesito para lograrlo? ¿Cómo lo hago? ¿Por dónde empiezo? ¿En cuánto tiempo?

“Cuando definimos cada propósito de esta manera no perdemos el objetivo. Cuando tú preparas tu plan de acción entonces no olvidas todo lo que necesitas para ejecutarlo”, explica Laura Estrada, directora del área de bienestar de Brújula Interior. Esto aplica tanto para objetivos laborales —como cambiarte de trabajo, por ejemplo— como para cualquier tipo de metas.

A cualquier objetivo necesitas darle revisión, evaluar los avances y también concederte cierta recompensa al lograr aunque sea un pequeño paso. Si quieres cambiar de trabajo, primero necesitarías actualizar tu curriculum y tu sitio de LinkedIn. Date una tarde libre después de que lo hagas. De esta manera irás avanzando hacia el lugar que quieres y evitarás llegar a 2019 con la misma sensación que tienes ahora.

“Hay que convertirlo en hábito. Vacía diario tus resultados y analiza si lo hiciste o no, porque esto te permite no olvidar a donde quieres llegar”, asegura la especialista.

Para realizar todo este proceso de una manera mucho más rápida, efectiva y menos tortuosa, necesitas conocerte a ti mismo, porque hacerlo te va a permitir conocer qué es lo que no te está permitiendo llegar a donde tú deseas. Si conoces lo que te detiene, podrás elaborar un antídoto contra ello.

Una cuestión cerebral

Hace unos años, una investigación realizada por la Universidad Jaume I de Castellón, España, en colaboración con la Universidad de Connecticut, de Estados Unidos, hizo una revisión histórica de los descubrimientos relacionados con la dopamina —la hormona relacionada con el placer— y contribuyó a cambiar el paradigma que hasta entonces había colocado a esta hormona como aquella resultante de esas actividades relacionadas con hacer algo placentero o algo que provocara satisfacción.

Estas investigaciones demostraron que en realidad este neurotransmisor asegura la motivación, es decir, que esta hormona nos impulsa a actuar. Significa que no sólo se produce cuando hacemos algo que nos gusta, sino que te impulsa a lograr lo que te propones.

“La dopamina es liberada con el objetivo de realizar algo bueno o de evitar algo malo”, explicaba Mercè Correa, una de las coautoras del estudio, a ScienceDaily.

Así, los bajos niveles de dopamina pueden derivar en falta de motivación, fatiga y falta de memoria, por lo que una buena recomendación en estos momentos es buscar la manera de aumentarla de manera natural y saludable (tomar drogas, comer, beber alcohol aumentan también este neurotransmisor pero lo hacen de manera temporal). El nivel de dopamina depende de cada individuo y en algunas personas es más fuerte que en otros, pero entre las formas de hacerlo está llevar una buena alimentación, hacer ejercicio, meditar, escuchar música, recibir un masaje y dormir bien.

¿Estuvo muy duro?

Llegar sin ánimos a 2018 puede ser también producto de lo complicado que fue tu 2017. Ya sea que hayas tenido problemas familiares, que hayas resultado afectado por los terremotos o que te haya sucedido cualquier eventualidad, es posible que estos acontecimientos te hayan dejado agotado.

“Es actitud, resiliencia y cómo manejas la adversidad. La vida nunca viene como la quieres”, explica Ana Estrada, directora de la consultoría Brújula Interior. Lo que ella explica es que el desarrollo no se da sin sanos niveles de frustración de manera constante. No se trata de justificar todo lo malo que te pasó en el año que acaba de terminar, pero sí de tomar todos estos eventos como una herramienta que te permita superar la adversidad y seguir caminando. Porque la vida está llena de incertidumbre pero de una certeza: que no puedes controlar lo que te pasa pero sí la manera en la que lo enfrentas.

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