Por años, géneros como el rock, metal, ska o punk han sido calificados como estilos “rudos” o asociados a “excesos”. Sin embargo, en el municipio de Querétaro, el grupo musical Lechita con Chocolate Rock Band pretende mostrar la belleza de la música y busca llevar estos estilos a las nuevas generaciones, a través de composiciones propias donde se destaca este tipo de ritmos y la participación de niños y adolescentes, tanto cantando, bailando y tocando varios instrumentos musicales.
La idea surgió en 2019 durante una reunión familiar de Miguel Mejía, vocalista y guitarrista de la banda. Tras varios años de desarrollar el concepto y crear canciones, el proyecto se formalizó en diciembre de 2023.
Mejía explicó que la agrupación retoma géneros como hard rock, punk, reggae, vals gótico, surf metal, ska y blues para fusionarlos con temas infantiles.
El objetivo es acercar a las nuevas generaciones con las canciones más famosas mediante letras aptas para las infancias, además de combatir la percepción de que estos géneros son “rudos o violentos”.
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Con esta propuesta, el grupo combina melodías y ritmos de bandas y cantantes como Michael Jackson, Black Sabbathk, Judas Priest, Kiss y AC/DC con temas infantiles como “Pin Pon”, “La Granja del tío Bob y Joy”, “El Ratón Vaquero”, “Agujetas de color de rosa”, “En el bosque de la china” y melodías de Francisco Gabilondo Soler Cri- Cri, entre otros.
Aunque la mezcla puede parecer “diferente”, la agrupación ha puesto a bailar a chicos y grandes. Pese a su reciente creación, la banda ha tenido presentaciones en diversos municipios de Querétaro y en eventos de Guanajuato, la Ciudad de México e Hidalgo.
Mejía señaló que la meta es que las nuevas generaciones conozcan los grandes exponentes del rock y amplíen su panorama musical. A futuro no descarta crear una escuela donde menores puedan aprender a tocar un instrumento, cantar o bailar.
“Consideramos muy importante mantener a las infancias dentro del escenario porque son las infancias expectantes quienes tienen la oportunidad de llegar a la cultura del rock y a la música en general, en ese camino también se pueden interesar por algún instrumento o se pueden interesar en cantar y esa es una parte que siempre estamos fomentando, estamos convencidos que acercar la música a las nuevas generaciones abre una brecha para un mejor panorama en la sociedad”, precisó.
El grupo está integrado por 11 personas, la más pequeña es Larisa Colín, quien con tan sólo cuatro años ya canta algunas canciones; Sofía Martínez, de 11 años, canta y toca guitarra; Guixeli Mejía, de 13 años, toca teclado; Cristian Moya de 17 años toca la guitarra eléctrica; Hiram Tello, de 22 años, toca guitarra eléctrica; Yael Castañeda, de 38, el bajo; Tulio Rosas, de 36 años, la batería; Judith Tello, de 43 años, es cantante; Oscar Mejía, de 45 años, toca la batería; Carlos Avendaño, de 31 años, la batería y bajo y Miguel Mejía de 52 años toca la guitarra eléctrica y canta. A este grupo se suma Diana Bravo, de 30 años, quien es bailarina.
“El rock fue visto por muchos años en temas de excesos o cosas negativas, pero nosotros queremos revertir esa parte, los chicos se emocionan al escuchar el rock o bailan con el ska y toda la familia se integra con nuestras canciones, porque los abuelitos o los papás conocen la melodía, pero los niños cantan con sus canciones, es algo muy bonito” , subrayó.
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Sofía Valentina Martínez explicó que lleva un año en la banda, periodo en el que ha podido aprender a desarrollarse en el escenario y ha comenzado a motivar a más niños de su escuela a que estudien algo relacionado a la música. “Siento mucha emoción y cariño por quienes van a vernos cuando nos presentamos, ojalá todos los niños tengan la oportunidad de tocar un instrumento porque te da mucha satisfacción cuando ya salen las notas y vas mejorando”, precisó.
Guixeli Mejía, de 13 años, explicó que su interés surgió cuando escuchaba música clásica con sus papás. “Yo le diría a los jóvenes que si tienen la oportunidad en algún momento de tocar un instrumento el que sea no lo desperdicien, es muy bonito tocar un instrumento musical”.
Diana Bravo, quien estudió Geografía Ambiental y es bailarina de la banda, refirió que aunque ya contaba con experiencia como bailarina, al inicio se le hizo difícil bailar en las presentaciones, pues el rock no tiene un baile específico de academia; no obstante, gracias a la buena vibra de las personas que acuden a verlos, ahora el baile es parte vital en las presentaciones.
“Tomando en cuenta que el rock es un estilo musical que inspira movimientos propios de cada persona, la energía es de la que yo me sostengo para conectar con el público, porque prácticamente funciono como un puente entre la banda con el público”, ultimó.