Cuento. Encadenadas 4

En la cuarta entrega de esta novela, escrita por Ayari Velázquez, se prosigue con el caso de Darinka

Cuento. Encadenadas 4
Foto: Cortesía
Vida Q 18/07/2021 03:57 Ayari Velázquez Actualizada 10:46

Capítulo 4

“El caso Darinka” se lee en todas las redes sociales, se escucha en la mayoría de los noticieros. Hoy por la mañana anuncian que Lalo se entregó por voluntad a las autoridades.

Eduardo “N” se entregó a la fiscalía capitalina ayer por la noche, fue trasladado en un convoy de la Policía de Investigación de la Fiscalía. Sabemos que se entregó por la imputación que hay en su contra por golpear brutalmente a su pareja Darinka Sandoval. Estuvo prófugo por varios días y hoy se encuentra en el Reclusorio Oriente donde esperará su juicio por tentativa de feminicidio.

—Ya se encuentra en proceso tu agresor, ahora te pido, que no concedas entrevistas a medios sin mi presencia por favor y si la familia de él trata de contactarte de alguna manera, no respondas y házmelo saber. Todo esto es parte del protocolo, si tenemos algún error, podemos perder lo que hemos avanzado.

—Ok, solo una pregunta, mi amiga Elena es conocida en redes, me dice que para que el caso no pierda fuerza ella puede hacer videos comunicando lo que pasa al respecto, ¿puede hacerlo?

—Está en su derecho de libre expresión, pero tú no puedes salir en esos videos, por favor.

—Hecho.

Elena abrió un canal en YouTube, adoptó el nombre que los medios le dieron al suceso: “caso Darinka”, donde comunicaba no solo lo que pasaba con su amiga, sino pensamientos que ella consideraba feministas, no tanto por empoderar a su audiencia, sino de obtener más vistas y así convertirse en un personaje notable:

“Hermanas, hoy quiero llamarlas hermanas porque hoy todas somos familia y si tocan a una nos tocan a todas. Estamos hoy para unirnos y exigir que pare la masacre en nuestra contra, para exigir libertad, justicia por las mujeres que hoy ya no están, a las que arrebataron de nuestro lado. Cantemos juntas, tomémonos de la mano y desde hoy seamos una”. Esas fueron las palabras que leyó Darinka en la pasada marcha del 8 de marzo antes de ser golpeada por su novio Eduardo GALLARDO, no es Eduardo “N”, Es Eduardo Gallardo Bautista. Hoy les pido que estén al pendiente de este caso, que no bajemos la guardia, que permanezcamos en sororidad. Gracias por ver este video. Los invito a seguirme en todas mis redes sociales como @ElenaFem, darle like y suscribirse a este canal. Fuerza hermanas.

—¿Viste el video? Ahí explico todo lo que pasó, leí parte del discurso que compartiste el día de la marcha…

—¿Hablaste de las demás?

¿De nosotras como grupo? Pues sí, la secuencia de los hechos, que llamaste a Julia, que Maggie nos dijo que teníamos que ir directo a la fiscalía…

—No quiero que vuelvas a mencionar a Maggie en el canal.

—¿Por qué? ¿Qué pasó?

—El día de la marcha me preguntó que por qué tenía un moretón y se puso a chingarme con que tú y yo somos unas posers, que todo lo hacíamos por likes y en especial dijo que eras una ridícula por andarte encuerando.

—¿Eso dijo la pendeja?

—Sí güey así que ábrela, no quiero que la menciones.

En la casa de Soledad se escuchaba la noticia sobre Eduardo “N”, a René parecía causarle desagrado la noticia.

—Tanto desmadre por una escuincla pendeja que no se sabe cuidar.

—Se llama Darinka y es mi amiga, que no se te olvide.

—¡Uy pues qué amiguitas tienes mi amor! —dijo un René sorprendido ante la respuesta de su siempre callada esposa.

¿Te parece poco lo que le hizo esa bestia? ¿Resulta que tengo que estar alerta por si en una de esas se te ocurre agarrarme a golpes y que si resulto severamente lastimada será mi culpa por no saber cuidarme? Ten un poco de compasión René, carajo —dijo Sol y tomó las llaves del auto.

—¿Y a dónde crees que vas? —gritoneó René.

—A donde no pueda escucharte —finalizó cerrando la puerta.

“¿Por qué piensa de esa forma? ¿Por qué no puede ser empático conmigo? ¿Cómo puede parecerle poco lo que está pasando?”, pensaba Soledad mientras manejaba. “¿Por qué no puede cambiar su pensamiento? ¿Por qué no puede ser más sensible?”, lloraba Soledad mientras manejaba, “¿Por qué me casé con él?”

Elena recibe una llamada de una de las televisoras más importantes del país, quieren entrevistarla para que les amplíe no solo la información del caso Darinka, sino de este movimiento que ella encabeza y cómo es que se ha abierto paso con ese “empoderamiento femenino en un mundo de hombres”. Elena acepta, da su declaración, nada que Darinka y sus abogados no haya permitido decirles a los medios. Termina su discurso con la ya gastada frase “ni una más” y la palabra “sororidad”. Agradecen su presencia y despiden el programa.

—¿Sororidad? Esa pendeja no sabe ni lo que eso significa, ¿cómo llegó a la televisión?

—No necesitas conocer el significado de la palabra sororidad para estar en tv, solo hay que ser guapa, conocer el camino y al parecer Elena lo conoce muy bien —dijo su mamá—. Oye mijita mencionó a todas tus amigas menos a ti, ¿por qué habrá sido?

Maggie no contestó. Se levantó del sillón de la sala y se dirigió a su cuarto, “Pinches viejas, no es posible que con esto estén haciendo un circo, igual y Darinka se merecía la putiza por falsa… solo falta que Elena también obtenga lo que merece, por hocicona y malagradecida. Vamos a ver quién puede más”, dijo en la inmensidad de su cuarto.

 

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