CORREGIDORA.— Con el saludo a los cuatro vientos y al grito de “Él es Dios” se celebró al pie de la pirámide de El Cerrito, el segundo día de actividades en torno al Equinoccio 2014. La guía de este ritual fue la capitana general de la Mesa Azteca Chichimeca de Santiago de Querétaro, Manuela Luna Retana, quien asegura que esta tradición continuará en el estado, porque es un “legado que nos habla de quiénes somos”.

Elementos como la concha (aire), copal (fuego), flores (tierra) y agua, formaron parte de este ritual prehispánico que ha pasado de generación en generación, y que con la participación de niños y jóvenes augura su preservación.

El escenario donde se desarrolló este ritual de Equinoccio, es la zona arqueológica El Cerrito, localizada a siete kilómetros al suroeste del centro histórico de Querétaro; esta zona fue considerada como el más importante centro ceremonial tolteca ubicado en la zona norte de Mesoamérica.

Siendo niña, cuenta la señora Manuela, “yo venía como toda creyente católica a ver a la Virgen de El Pueblito, y a mí siempre me llamaba la atención el casco de allá arriba (vestigios del fortín que se encuentra en la cima de la pirámide). Yo no sabía la historia porque era pequeña, pero a medida que fue transcurriendo el tiempo se descubrió que no era un cerro sino que se trataba de una pirámide, yo aquí vine a danzar desde que nada más estaba un solo peldaño descubierto, ahora a mis 63 años de edad ya la veo hasta arriba y eso me llena de orgullo”.

Las costumbres prehispánicas son para Manuela un motivo de satisfacción y orgullo. “Esta tradición yo la traigo en la sangre, soy descendiente directa del señor fundador de estas danzas (danzas concheras), Atilano Aguilar; mi padre Ignacio Luna Aguilar me dejó esta herencia y hay que seguirla, de generación en generación”, afirmó.

En la mesa Mesa Azteca Chichimeca de Santiago de Querétaro, de la cual Manuela Luna Retana es la capitana general, hay miembros que apenas son niños y también adultos profesionistas, como médicos, dentistas, psicólogos, y jóvenes que aún son estudiantes.

“Hay de todo y eso muy bonito porque a la mayoría les interesa mucho estas tradiciones prehispánicas. Yo tengo nietos que también participan y en ellos ya va la semillita de esta tradición”, añadió la capitana general.

Google News

[Publicidad]