Matt Tebbutt es un chef de esos que cocinan rico y tiene un restaurant elegante en Reino Unido. No es fan de los reality shows de competencia entre chefs y hace poco se embarcó en una aventura un tanto salvaje.

“Creo que mucha gente piensa que los cocineros son muy competitivos, por su naturaleza, y con un ego alto. En lo personal, estoy un poco cansado de ver a los chefs compiten para hacer lo mejor esto, aquello y lo otro”, dice el experto, quien junto a cazador neozelandés Josh James se fueron a sobrevivir en varias partes del mundo.

Desde la selva, una isla, el bosque y demás paisajes los dos tuvieron que sobrevivir con lo que la naturaleza las daba y todo quedó grabado en el programa Estómagos de Hierro que se estrena estrena este jueves a las 20:00 horas por Discovery Channel.

En cada episodio, este intrépido dúo viaja a un nuevo entorno inhóspito con el propósito de demostrar que la pasión por la buena gastronomía, combinados con el conocimiento y una pisca de desesperación son los ingredientes clave para conquistar cualquier terreno.

Con estancias de una semana en cada lugar “exótico” buscarán qué y cómo cocinar para saciar sus apetitos. La odisea incluyó una parada en México. La producción visitó las Barrancas del Cobre en Chihuahua y San Cristóbal de las Casas en Chiapas.

“La noche antes de irnos nos tumbó el tequila. La gente es maravillosa, la música, lo místico de la sierra con niebla, el color, es un lugar increíble; me encataría poder volver ahí”, recuerda el chef que tiene fama de ser uno de los conocedores gastronómicos.

Luego de estar acostumbrado al calor de la cocina, a tener a la mano todo tipo de ingredientes, el chef pasó a tener solamente dos cuchillos, tres ollas, sal, azúcar y vinagre.

“Tenías que imaginar lo que podías hacer con eso. Erámos un grupo muy unido, porque cuando estás en esas condiciones el equipo se vuelve tu familia, así que puedes olvidarte de tu esposa e hijos por unas semanas”, dice entre risas vía telefónica.

Con imaginación y la aptitud para convertir en platillos deliciosos, alimentos que a simple vista revuelven el estómago y no lucen comestibles, cumplen su misión y logran la victoria.

Juntos muestran a los espectadores cómo pueden hallarse medios de supervivencia en los sitios más inhóspitos, valiéndose de alimentos menos pensados o tal vez desconocidos para la mayoría de las personas, pero que contribuyen a crear una comida única y exquisita.

“El equipo tenía su comida enlatada, sus barras y agua embotellada, mientras nosotros luchamos por pescar o cazar algo para comer, lo único que agradezco es que fueron muy discretos”.

Una buena oportunidad para México. Este tipo de programas, según Tebbutt, permiten abrir los ojos a las personas que están interesadas en vivistar el mundo.

“¿Por qué creo que es importante? Para ser honesto, en lo que respecta a México, en particular, supongo que se obtiene una dinámica diferente. Vemos una gran cantidad de mala prensa, en cuanto a la violencia que sale de ciertas partes de México. En Gran Bretaña eso es lo que usted asume. Pero cuando llegué allí me encontré con gente increíblemente preciosa, muy amable, muy generosa que da la bienvenida con brazos abiertos”.

Para el chef su visión de México cambió con la visita. Se impresionó y ahora tiene algo bueno que comentar con las personas que se encuentren. A pesar de lo exótico de la comida se llevó aprendizajes como el uso del achiote.

“Tal vez la gente mire nuestro programa y se pregunte qué es lo que hacemos. También pueden decir: wow, mira en ese lugar. ¿No es asombroso? ¿Dónde es ese lugar? y entrarán a Google a buscar y encontrará muychas opciones para hacer una visita”.

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