Desde finales de la década de los 80, los antidepresivos llegaron a la vida de miles de personas para ayudarlas a combatir la fase más oscura de la depresión.
Sin embargo, al igual que todas las drogas, pueden causar efectos secundarios. Los antidepresivos - fluoxetina (Prozac), sertralina (Zoloft), paroxetina (Paxil), fluvoxamina (Luvox), citalopram (Celexa) y escitalopram (Lexapro) - están entre los medicamentos más recetados del mundo.
Su gama ha aumentado de la depresión y ansiedad, al desorden obsesivo-compulsivo, desórdenes alimenticios y otras condiciones psiquiátricas.
Expertos de la Universidad de Harvard señalan que los efectos secundarios se presentan en grupos pequeños de personas. Éstos no deberían ser graves ni preocupantes, pero los profesionales están ponderando sus peligros.
Los médicos de la prestigiosa universidad informan que algunos pacientes que toman antidepresivos desarrollan insomnio, erupciones cutáneas, dolores de cabeza, dolor articular y muscular, malestar estomacal, náuseas o diarrea.
Si los efectos secundarios se prolongan, lo mejor es pedir al médico que revise la dosis recetada. “El doctor puede cambiar la hora del día en que toma el medicamento o dividir la dosis diaria en cantidades menores que se tomarán durante el transcurso del día”. También puede cambiar el medicamento por otro.
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