El nombre de estaba por todos lados en 1947, en las páginas de los periódicos de la época anunciaban sus presentaciones en los teatros más importantes de la Ciudad de México, así como la proyección de sus películas en los cines más famosos de entonces, en la radio sonaban sus canciones y todos quería conocer al “amo de las simpatías”, llamado Pedro Infante.

Una década antes de morir el nombre del actor y cantante nacido en Mazatlán, Sinaloa estaba en la cumbre de la fama; después de 1957, año en el que falleció, la gente seguía haciendo largas filas para verlo y escucharlo.

Tenía apenas 39 años y un futuro por delante cuando sufrió unaccidente aéreo en Mérida, muchos de sus fans, que recibieron sus restos con devoción en el entonces Distrito Federal, tuvieron que ser atendidas por la Cruz Roja debido a desmayos, insolación, crisis nerviosa y golpes el día de su entierro en el Panteón Jardín.

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Pero una década antes de la tragedia, Infante tenía que dividir su tiempo para poder cubrir con todos los compromisos de su apretada agenda; un autógrafo de Pedro era la gran oferta en febrero de 1947 cuando en el Teatro Follies Bergere, ubicado en la zona de la Plaza Garibaldi, se anunció lo que sería su última aparición de la temporada.

¡El propio Pedro Infante repartiría fotografías con su autógrafo!, así lo informó EL UNIVERSAL:

"Último sábado del amo de las simpatías Pedro Infante. Estrella de las extraordinarias películas en filmación ‘Soy charro de rancho grande’ y ‘La barca de oro’ con el famoso mariachi Vargas.

En ese mismo evento fue anunciado el debut de Lupita Torrentera, "la muñequita que baila", quien en aquellos años ya mantenía un romance con el intérprete de “Amorcito corazón”.

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En abril, se advertía de la oportunidad de ver y escuchar a Infante, un chance que no podía dejarse pasar, ya que el cantante tenía compromisos que cumplir fuera de México, así que había una oportunidad a precio popular para deleitarse la pupila y el oído.

En el Teatro Tívoli, ubicado entonces en Paseo de la Reforma en la zona de La Lagunilla, se anunciaba a Pedro Infante en una corta temporada, pues el actor y cantante tenía que cumplir contratos en el extranjero.

Con una imagen en la que Infante aparecía cantando, se anunció:

"Todo México aclama al galán triunfador de las películas mexicanas Pedro Infante acompañado por el gran Mariachi Vargas ¡Véalo usted hoy mismo!".

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Cuando se estrenó la película “Los tres García” en el Cine Colonial, ubicado en la Avenida Fray Servando, varios rostros conocidos engalanaban el promocional de la cinta producida, escrita y dirigida por Ismael Rodríguez: Pedro Infante, Abel Salazar, Víctor Manuel Mendoza y Sara García.

El Gran Diario de México invitó entonces al público a asistir al evento para disfrutar de todo a la vez: comedia, drama y romance con las actuaciones además, de Marga López y Fernando Soto "Mantequilla":

"La chispeante historia de tres primos endemoniados y una abuela de pelo en pecho", se leía junto a una ilustración de Sara García fumando una pipa y sus tres sobrinos: Luis Antonio, José Luis y Luis Manuel García.

Con música de Manuel Esperón, la película se volvió un éxito en taquilla, tanto, que el recinto tuvo que ofrecer disculpas por ya no poder proyectar por más tiempo la película pese a su arrollador éxito.

"La empresa del Cine Colonial felicita a Producciones Rodríguez Hermanos por el éxito arrollador obtenido con la película ‘Los tres García’ lamentando consiguientemente que por compromisos adquiridos con anterioridad no pueda seguir ofreciéndola al público en su quinta semana de exhibición", se lee en una publicación de septiembre de 1947.

A Pedro Infante se le reconocía por su simpatía, su ángel y por lo bien que encarnaba al ranchero mexicano, siempre noble, sencillo y pícaro, un galán cuya voz hizo suspirar a millones que le dedicaron el aplauso en teatros y cines, así se hablaba de él en este diario:

"Pedro Infante no necesita presentación, de todos es ampliamente conocida su masculina simpatía su vigorosa personalidad que encarna al ranchero de nuestra patria, noble, sencillo y humano, y esa voz suya varonil y mexicanísima que le ha hecho triunfar en el cine, teatro y radio nacionales por la fidelidad con que expresa el sentimiento y el alma musical de México a través de las más bellas canciones de su folclor"

A un año de la muerte de Pedro Infante, en 1958, se informó que el artista seguía siendo el más taquillero, los llenos eran imponentes en los cines Roble, Orfeón y Ariel en los que se exhibió “Escuela de rateros” la última cinta filmada por el desaparecido artista.

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"Ayer fueron imponentes los llenos de los cines Roble, Orfeón y Ariel en donde fue estrenada simultáneamente 'Escuela de rateros' que es decididamente la última que falta por ser estrenada de las películas que Pedro Infante completó antes de su fallecimiento tras derrumbarse el avión que piloteaba en las cercanías de Mérida”.

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En esta película al interpretar a dos personajes, un violinista y un panadero Infante se llevó los aplausos del público porque demostró su versatilidad artística.

La nota de la época indicó que los asistentes al cine salieron contentísimos y satisfechos con la cinta en la que además actuaron Yolanda Varela, Rosita Arenas y Rosa Elena Durgel; esta fue la última oportunidad de ver al actor en acción, y cuando la gente salía de los cines tras haber disfrutado una vez más de su talento y gracia, algo era seguro: ¡Pedro Infante no había muerto!

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