Gabriela Araujo Pardo, investigadora del Instituto de Matemáticas de la UNAM Campus Juriquilla, y expresidenta de la Sociedad Matemática Mexicana, dice que socialmente las carreras STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, por sus siglas en inglés) están prediseñadas para hombres, por lo que es necesario promover la participación de más mujeres en estas ramas del conocimiento.
Recuerda que el 12 de mayo se conmemora, desde 2016, el Día Internacional de las Mujeres en Matemáticas. La fecha fue propuesta por la comisión de la Sociedad Matemática Iraní de Mujeres durante una reunión satélite del Congreso Internacional de Matemáticas, en Brasil, en honor a la matemática iraní Maryam Mirzajani, quien fue la primera mujer galardonada con la Medalla Fields —máximo reconocimiento en matemáticas— y falleció en 2017 a causa de cáncer.
Señala que en México no se cuenta con un número exacto de cuántos matemáticos hay, menos de cuántas mujeres se dedican a hacer investigación o dar clases de esta materia. “Sólo puedo decir que proporcionalmente las matemáticas, en general, en muchos espacios somos alrededor del 30% en instituciones educativas”.
El entorno familiar influye en que mujeres no se dediquen a la ciencia, pues se espera que las niñas y adolescentes elijan carreras consideradas redituables. En México, además, en el seno de las familias no se sabe a qué se dedica un científico. Así se pierden potenciales científicos entre los jóvenes, al no contar con referentes cercanos o familiares dedicados a la ciencia.
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Este fenómeno es mayor en las mujeres, socialmente apenas en estos espacios académicos se propicia que estudien ciencias. “En general, en nuestro país, en las familias no hay mujeres científicas, es inconcebible. El papá que quiere lo mejor para su hija, obviamente, y ser científica ni siquiera a él se le había ocurrido que pudiera suceder.
Justo este es el trabajo que hay que hacer todo el tiempo: Trabajar con las familias, trabajar con las chicas, mujeres matemáticas y científicas dar pláticas en los distintos espacios para que ellas vean que sí se puede ser científica. Es muy importante promover modelos”, enfatiza.
Comenta que las niñas en la primaria están más interesadas en ciencias y temas científicos que durante la adolescencia. Este fenómeno, indica, tiene que ver qué modelos sociales, pues ser una persona interesada en el estudio o se tiene interés en la ciencia o las matemáticas luego no es tan popular cuando tienen entre 12 y 15 años.
“Si las niñas quieren ser populares socialmente dejan el interés que tienen por la ciencia, que a lo mejor lo tenían muy genuinamente, y lo dejan de lado y a lo mejor lo olvidan, en aras de la socialización. Hay niñas que tienen interés en la ciencia desde pequeñitas, pero lo pierden en la secundaria”.
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Al final, precisa, que no haya mujeres en las matemáticas tiene que ver con una respuesta social y no tanto a que a las mujeres no les gusten las matemáticas. Es más un condicionamiento social, que dice que las matemáticas, las ingenierías no son para las mujeres, o que si quieren ganar dinero ahora nuevamente puedes estudiar matemáticas, pero no es necesario porque las van a mantener, fustiga Gabriela Araujo.
Por otro lado, hay mujeres que estudian carreras en ciencias o matemáticas, pero a veces no acceden a los niveles de investigación más altos.
“Resulta que las mujeres nos estancamos porque te dedicas a la familia, a los hijos, porque cuando tienes cierta edad te dedicas a los padres. Todo eso te va deteniendo en la carrera académica, mientras que los hombres siguen caminando.
“Esa es otra problemática: Ya que llegaste, cómo crear los espacios para que las mujeres se mantengan, cómo crear espacios seguros para que las chicas sigan creciendo y no decidan irse a su casa porque alguien las va a mantener. Esta es otra problemática totalmente diferente. Por eso es importante que las mujeres lleguen a ciertos puestos de decisión, porque nosotras mismas entendemos nuestras problemáticas”, destaca.
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Señala que desde la Sociedad Matemática Mexicana han tratado de elaborar programas de becas para que las mujeres no abandonen sus carreras, como apoyos a las madres estudiantes. Entre estas iniciativas cuentan con una beca dirigida a estudiantes que están por concluir el doctorado, con el objetivo de que puedan terminar su formación y no deserten.
Pone como ejemplo la pandemia de Covid-19 cuando se quedaron sin alumnas. Tras la pandemia regresaron los hombres, y las mujeres se quedaron a cuidar familiares o tuvieron hijos y ya no volvieron a clases.
Gabriela habla sobre su gestión en la Sociedad Mexicana de Matemáticas. Dice que le cambió la vida. Su labor comenzó poco después de la pandemia, lo que le permitió llevar a cabo reuniones más frecuentes vía Zoom para planear más proyectos para el organismo. La virtualidad fue su mejor aliada para avanzar en esos planes.
Una de las muestras de que la Sociedad se abrió es que por primera vez en mucho tiempo hubo interés por presidirla, pues los cargos son honorarios y deben dedicarle esfuerzo y horas de trabajo. En la última elección hubo dos planillas que contendieron por la presidencia.