Elizabeth Martínez Valdés es una mujer enfermera, madre de familia, que no deja de prepararse para seguir creciendo personalmente y no sólo dentro del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), pues aunque ya ingresó los documentos para una próxima jubilación tras una carrera exitosa en la institución en el ramo, ahora se ha fijado una meta más: estudiar una maestría en la especialidad y poder convertirse en docente universitaria para compartir la experiencia adquirida en casi 30 años de servicio.

Una profesión que ha desarrollado a lo largo de 27 años, mismos en los que no ha dejado de prepararse académicamente al mismo tiempo que trabaja, pues reconoció que para una mejor atención al paciente se requiere de una especialización continúa.

“Estudie la carrera de Enfermería para salir como enfermera general en la Universidad Autónoma de Querétaro, pero como en ese entonces todavía la carrera no entraba como licenciatura, después estudié la preparatoria, luego hice un curso de Salud Pública para ser enfermera especialista y lo estudié también en la UAQ.

“Tras especializarme me fui a estudiar Administración de los Servicios de Enfermería en la Universidad del Valle de México campus Querétaro; y ya cuando terminé ésta carrera, me fui a estudiar la licenciatura en Enfermería que cursé en el Instituto Interamericano de Ciencias de la Salud y fue cuando ya me recibí como licenciada en Enfermería; (mi vida) siempre ha sido trabajar y estudiar.

“Uno se va adecuando en sus horarios, también soy mamá entonces trabajé, estudié y continué haciendo lo que tenía planeado. Actualmente me siento muy orgullosa pues empecé de la categoría más baja como auxiliar de enfermería en salud pública, después me dieron mi cambio a enfermera general, después a enfermera especialista, después fui jefa de piso y actualmente estoy como jefa de enfermeras de la Unidad de Medicina Familiar número 11 en Santa Rosa Jáuregui”, compartió Elizabeth en charla con EL UNIVERSAL Querétaro.

Martínez Valdés aceptó que para dedicarse a la enfermería también es necesaria una vocación de nacimiento para ayudar a las personas.

“Definitivamente es algo que se trae algunas veces desde pequeño, a veces te inclinas hacia ciertas áreas y a mí me pasó así, desde pequeña me gustaba mucho esa parte de estar cuidando y atendiendo a los demás y de primera instancia, siempre quise estudiar algo relacionado con el área médica, entonces ya cuando terminé la secundaria saqué la solicitud para entrar a la escuela de Enfermería.

“Y aquí estoy, no me arrepiento de lo que he estudiado, esta carrera ha sido de constante estudio y preparación pero muchas veces la gente se lleva la impresión de que la enfermera solamente es aquella que pone inyecciones o vacunas y no es así, nosotros desarrollamos múltiples actividades y funciones desde las docentes, administrativas, investigación, asistentes operativas por lo que ha sido una constante preparación para mí pues la rama de Enfermería nos ofrece muchas áreas para las cuales uno se puede inclinar, ya sea en atención en el primer nivel o el segundo y la verdad es una carrera muy humanista y de mucha calidad”, comentó.

Explicó que cuando se trata de enfermería de primer nivel se refiere hacia la atención donde se maneja consulta externa, todo lo que es atención primaria para la salud, educación al paciente antes de que enferme.

Mientras que el segundo nivel de atención maneja todo lo que es la atención curativa, cuando el paciente ya está enfermo, entra a tratamiento y rehabilitación, ya dentro del hospital.

También se brinda apoyo moral. Confesó que solamente ha estado internada una sola vez debido a una cirugía para extraerle la matriz, pero sabe que es muy diferente ser un paciente, “te sientes muy solo y quieres que alguien esté ahí dando ánimo por lo que la primera noche que pasé tras la operación fue muy difícil. Por más mínimo que sea el problema siempre se necesita que alguien esté a un lado, en este caso, muchas veces somos las enfermeras las que estamos ahí dando palabras de aliento”, afirmó.

Elizabeth es una mujer segura, madre de dos hijos, quienes con su ejemplo han aprendido a valorar el esfuerzo para superarse que también les sirve de motivación en su formación.

“Y aunque ya metí papeles para jubilarme, no me quiero quedar así sin hacer nada, uno se hace muy inquieto y ahora, después de cuando salga de aquí (del IMSS) quiero cursar una maestría porque ahora quiero ser docente para compartir toda la experiencia dando clases”, puntualizó.

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