Alrededor de 90 jueces y magistrados han sido removidos (rotados, dados de baja o suspendidos) por nepotismo, informó Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).

En entrevista al término de la inauguración de la 14 Asamblea General Ordinaria de la Asociación Mexicana de Impartidores de Justicia que se realiza en Querétaro, reconoció que esta práctica era “una cultura”, por lo que inició —desde hace 10 meses— un análisis estado por estado para detectar este tipo de casos.

“Tenemos varios casos en los que ya ha habido suspensiones, en que ya ha habido destituciones, y estamos en investigación”, explicó.

Dijo que el análisis de la operación en cada entidad tiene un avance de 90%, y se estima que en dos meses estará completo.

Agregó que aunque el nepotismo no es una práctica ilegal, sí está mal visto, por lo que algunos involucrados fueron cambiados de sede para que no trabajen junto a sus familiares. “No era ilegal, era parte de una cultura, hay que decirlo, pero generaba una mala percepción del Poder Judicial, y era importante solucionarlo”.

Está práctica se encontró en todas las entidades de la República, incluyendo al estado de Querétaro; entre las medidas tomadas está el cambio de sede de algunos trabajadores a otros estados para evitar el contacto directo con sus familiares.

“Cuando es por nepotismo los cambiamos de estado para que estén en un lugar donde no tengan familiares, para tampoco perjudicarlos (…) ya hay una política pública para que no se vuelvan a dar estos casos”.

Los 90 casos no son los únicos, pues en el 10% del análisis restante se prevé que existan cambios.

En 2017, un estudio entregado al Consejo de la Judicatura y la Suprema Corte de Justicia de la Nación reveló que al menos 500 jueces y magistrados tenían parentesco con trabajadores del Poder Judicial: parejas, hijos e hijas, tíos, sobrinos, padres, madres y suegros.

Incluso se entregó una lista de 112 jueces y magistrados que habrían usado su influencia para conseguir plazas para sus cónyuges, 180 a sus hijos e hijas, 136 a hermanos y 27 a sus padres.

Durante su participación en la 14 Asamblea General Ordinaria de la Asociación Mexicana de Impartidores de Justicia, dijo que la fuerza de los tribunales está en su autoridad moral sustentada en la legitimidad social.

“Los jueces son fundamentales para la gobernabilidad y solución pacífica de controversias, pero hay que ser autocríticos para garantizar independencia; el diálogo entre tribunales es para reflexionar sobre la necesaria autoreforma a la justicia en México, siendo sensibles al dolor de las personas y atender sus necesidades”, indicó el ministro.

Enfatizó que el Poder Judicial es factor fundamental para la gobernabilidad, la paz social y la solución pacífica de las controversias; para garantizar estos objetivos, expresó, los jueces deben tener legitimidad social.

“En el Poder Judicial no hay, ni habrá corrupción tolerada, y se avanza mediante una estrategia de combate y cero tolerancia a este mal”, enfatizó.

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