El proceso de sucesión presidencial ha comenzado y el partido en el Gobierno lleva ya una gran ventaja. Si sus métodos incumplen o no la legislación electoral, es materia de otro debate, pero la realidad es que desde esta semana los aspirantes de Morena y sus aliados estarán en plena campaña, recorriendo estados y municipios, presentando sus propuestas en medios de comunicación y posicionándose en redes sociales, mientras la oposición parece sigue dormida en sus laureles.

El proceso que definió el Consejo Nacional de Morena contempla que las cuatro corcholatas, Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard, Adán Augusto y Ricardo Monreal, así como Manuel Velasco y Gerardo Fernández Noroña, puedan participar en una campaña “interna” que se realizará del 19 de junio al 27 de agosto, culminando con una encuesta nacional que definirá quien abandere el proyecto de continuidad de la 4T.

Por el lado de la oposición la información extra-oficial que se tiene es el método para seleccionar a la o el candidato de la alianza Va por México se dará a conocer a finales de año y que éste incluirá también encuestas, pero además habrá un requisito de recabar firmas de apoyo de por lo menos el 1% del padrón electoral en un mínimo de 17 Estados.

Estos dos métodos, tanto el del partido gobernante como el de la oposición, marcarán la pauta también para la selección de candidaturas locales a senadores, diputados y presidencias municipales. Ante este panorama la pregunta obligada es,

¿Cuál es el papel de las y los ciudadanos en este proceso de definición de candidaturas?, ¿Solo como espectadores?

En México, el sistema político esta diseñado para que sea a través de los partidos políticos que las y los ciudadanos puedan acceder al poder público. Sin embargo la realidad de este sistema es que los partidos políticos han sido prácticamente secuestrados por élites que se dedican a repartirse posiciones, privilegios y cuotas de poder, mucho antes de buscar abrir los espacios para las y los ciudadanos. Son los mismos candidatos y los mismos perfiles los que se van rotando las candidaturas desde hace años, sin rostro nuevos, ni nuevas ofertas.

La poca participación registrada en el paso proceso electoral de Coahuila y EdoMex no es sino reflejo de una clase política que no emociona, que es poco creíble y que juegan aislados de la realidad social. Camarillas partidistas que parecen vivir en realidad distintas y que se esfuerzan por limitar la participación de ciudadanos a sus filas.

Los partidos políticos deben ciudadanizarse, abrir sus puertas a nuevos perfiles, presentar candidatos profesionistas, de la academia, de las universidades, de los organismos ciudadanos y empresariales, de las organizaciones vecinales. Hay una multitud de talentos ciudadanos que vendrían a darle un respiro necesario a la política y que fácilmente podrían aportar muchas mas ideas, propuestas, ganas y emoción que varios políticos de los de siempre.

En el 24, además de la presidencia, habrá en juego ocho gubernaturas, 128 curules en el senado y 500 en la cámara de diputados, 25 entidades con cambios en sus presidencias municipales y en sus congresos locales, ¿Cuántos de ellos provendrán de la sociedad civil?

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