Si usted se quejaba de la atención en el IMSS, de la larga espera para las citas médicas, para las operaciones o de la falta de material, de insumos o por la escasez de medicamentos, pues prepárese porque esto se va a poner peor. Como es bien sabido, la atención médica en nuestro país ha sido ineficiente, y quedó al descubierto con la pandemia por Covid-19, por no decir que empeoró considerablemente tras la contingencia. Sin embargo, los esfuerzos por resolver la situación han sido absurdos. La semana pasada, las y los diputados, con mayoría de Morena, votaron por la desaparición del Insabi (Instituto de Salud para el Bienestar) a menos de tres años de su creación. ¿Recuerdan ese berrinche por crear un instituto que diera atención médica? Este berrinche se transmite en televisión no solamente los domingos a las 7 am en Televisa, sino todos los días de la semana.

Nosotros lo recordamos muy bien. La creación del Insabi fue anunciada en 2019 por el presidente Andrés Manuel López Obrador, para sustituir al Seguro Popular. Ahora, pasará sus funciones al IMSS Bienestar para que sea un solo organismo descentralizado el operador de la Federación para la prestación de los servicios de salud en concurrencia con los estados. ¿Y sus funciones se limitan al área médica? La respuesta es no. El IMSS Bienestar participará en los procedimientos de contratación, consolidará que instrumente la Secretaría de Salud para la adquisición y distribución de los medicamentos y demás insumos asociados para la salud, con la finalidad de garantizar el abasto de los mismos.

Pero recuerde usted que esta súper idea no fue más que un berrinche. El Insabi no estaba en el plan original del equipo de expertos en salud de la 4T. Era otro el proyecto de quienes participaron en las sesiones de transición una vez ganadas las elecciones, pero la idea clara del Presidente, era la desaparición del Seguro Popular y decidió así, lanzar el Insabi. ¿Cuál fue la promesa según lo anunciado por el mandatario?

En el anuncio dado a inicios de abril de 2019 al presentar el Plan Nacional de Salud del sexenio, López Obrador dijo que buscaría integrar a los sistemas (de salud), que buscaría a 87 mil profesionales de salud, que reclutaría a médicos para zonas rurales, que invertiría 40 mil millones de pesos para superar la inequidad y que procuraría mucha inversión en infraestructura. Se supo que, los recursos se tomarían del ex fondo de Protección contra Gastos Catastróficos.

Pero ¡sorpresa! Hasta enero de 2021 comenzó oficialmente sus operaciones. Y ¿lograron hacer llegar insumos a los puntos y entidades donde hay demanda en cada establecimiento de salud? Bueno, como diría Chabelo, catafixiamos la pregunta. ¿Hubo acaso suficiente suministro para que no volviera a faltar medicamento? Tampoco. En febrero de 2023, la secretaria de Salud en el estado, Martina Pérez Rendón, declaró que el Insabi quedó a deber el 35% de los medicamentos que tenían que ser entregados al sistema de salud de Querétaro en 2022.

Tres años y cuatro meses después, el Insabi es eliminado del gobierno federal, demostrando un nuevo fracaso de las políticas públicas del gobierno de la 4T, ahora en materia de salud. Un fracaso más, una raya más al tigre. Parece que la catafixia de un sistema de salud por otro, no nos salió bien. Ni la del INE, ni la del INAI. En realidad, no recuerdo alguna que les haya salido bien. ¿Quieren ruido o silencio? Porque hubo mucho ruido para instaurar este tipo de políticas, pero mucho, mucho silencio cuando fracasaron. ¿Cuál será la siguiente opción a catafixia en este programa humorístico llamado “Gobierno de Morena”?

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