Rusia celebró del 18 al 20 de septiembre sus primeras elecciones legislativas desde el inicio de la guerra en Ucrania. Según el conteo preliminar de la Comisión Electoral Central, Rusia Unida, el partido gobernante que respalda a Vladímir Putin, obtuvo 57.83% de los votos por lista y 355 de los 450 escaños de la Duma. Su ventaja, sin embargo, se construyó antes de la votación, en las condiciones que definieron quién podía competir.

El 10 de agosto, el Tribunal Supremo excluyó de la elección a Yábloko, el único partido registrado que rechazaba abiertamente la guerra en Ucrania, a partir de una demanda de una fuerza nacionalista cercana al Kremlin. La decisión fue confirmada en apelación una semana después. Dos de sus vicepresidentes, Maxim Kruglov y Lev Shlosberg, fueron condenados a siete y once años de prisión, respectivamente, por sus expresiones sobre la guerra. La exclusión y las condenas llegaron respaldadas por expedientes y sentencias, lo que permitió conservar la forma electoral mientras se reducía la competencia efectiva.

México no es Rusia. La organización de la jornada y el conteo conservan condiciones de integridad. Pero la limpieza del conteo no permite evaluar por sí sola la equidad de la competencia. El Informe de la Democracia 2026 de V-Dem identifica un proceso de autocratización en México desde 2019 y registra una caída de 0.207 puntos en su índice de democracia liberal. Clasifica al país como autocracia electoral desde 2024, aunque dentro de una zona gris porque el margen de la medición se superpone con la categoría de democracia electoral.

El informe relaciona el deterioro con la concentración de poder de Morena en el Ejecutivo y el Legislativo y con la reforma que introdujo la elección popular de personas juzgadoras. También coloca a México entre los países donde más se deterioró el indicador sobre intentos gubernamentales de censurar a los medios durante la última década.

Levitsky y Way utilizan la expresión “cancha dispareja” para describir sistemas donde existen elecciones reales, pero el gobierno acumula ventajas sistemáticas frente a sus adversarios. La desigualdad puede aparecer en el acceso a recursos públicos y medios, en la aplicación de las normas, en la integración de los árbitros o en las reglas que transforman votos en representación.

El caso ruso permite ver con claridad a quienes fueron excluidos antes de la votación. En México, la observación rumbo a 2027 debe abarcar la integración de los árbitros, el uso de recursos públicos, el acceso a los medios, la aplicación de las reglas y la conversión de votos en escaños. Si el conteo del 6 de junio de 2027 resulta impecable, ¿qué indicadores utilizaremos para saber si la contienda también fue equitativa?

Les invito hoy, 23 de septiembre, a la 2.ª Feria de Internacionalización UAQ, «UAQ sin fronteras: Conectando culturas, creando oportunidades», en la explanada de Rectoría.

X: @maeggleton

Google News