Luis Antonio Rangel Méndez

Tejiendo el futuro: ecosistema, prospectiva y voluntad política en Querétaro

En entregas anteriores he sostenido con insistencia que un ecosistema no es una entelequia abstracta, sino una red viva de personas e instituciones que articulan esfuerzos, recursos y saberes para alcanzar un fin compartido. Tratándose del porvenir, en Querétaro se están gestando las condiciones idóneas para consolidar un auténtico ecosistema de planeación y diseño de futuro. Lejos de la dispersión o de los esfuerzos aislados que suelen diluirse al término de un ciclo político, nuestra entidad empieza a construir una trama colaborativa con miras de largo aliento.

Hace apenas un par de semanas atestiguamos un hito de enorme calado internacional: la presentación de la iniciativa The Millennium Project Nodo Querétaro en las instalaciones del Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro. Hablamos de una organización no gubernamental global de estudios e investigación prospectiva nacida originalmente al amparo de diversos esfuerzos en el seno de la Organización de las Naciones Unidas. Su misión cardinal consiste en mejorar la prospectiva humana para edificar un mejor mañana. Con más de 70 nodos distribuidos en el planeta —concebidos como células donde convergen personas e instituciones para conectar la visión global con la realidad local—, el nacimiento de este nuevo nodo enlaza directamente el talento queretano con las mejores prácticas prospectivas internacionales.

Tal como ocurre con las redes neuronales en nuestro cerebro, donde las conexiones que se ejercitan y estimulan de manera reiterada generan "surcos" o rutas sobre las cuales la información transita con mayor fluidez, los ecosistemas de colaboración que se articulan con constancia crean canales donde las ideas y los proyectos avanzan con solvencia y velocidad. De ahí la pertinencia de aprovechar este impulso para solidificar, desde múltiples frentes y disciplinas, nuestro ecosistema local de futuro.

En estrecha sincronía con esta dimensión global, esta semana se dio un paso de enorme trascendencia institucional en el ámbito local: la sesión de actualización del Plan Estratégico de Largo Plazo Querétaro 2050 en la sede del Congreso del Estado. No se trató de una reunión protocolaria más, sino de un ejercicio formal de trabajo legislativo al seno de la Comisión de Planeación y Presupuesto, encabezada por su presidente, el diputado Gerardo Ángeles, y su secretario, el diputado Ulises Gómez De la Rosa, del PAN y de MORENA respectivamente.

Resulta indispensable destacar la activa participación del presidente del Congreso, el diputado MORENISTA Sinhué Piedragil, quien enriqueció la mesa con una visión articuladora al reconocer que existen diversas conversaciones afines orientadas al porvenir y que apremia consolidar un mecanismo eficaz que las aglutine sin exclusiones. A este ejercicio plural se sumaron legisladores de distintas fuerzas políticas, miembros activos de la sociedad civil y especialistas del Consejo Querétaro para la Planeación Estratégica A.C.

La relevancia de este encuentro radica en una premisa fundamental: el Poder Legislativo es un actor insustituible para dotar de sostenibilidad y blindaje institucional al ecosistema de futuro. El mensaje de fondo fue contundente: cuando se trata de pensar en el porvenir de Querétaro, existe unanimidad en la voluntad política. Las diferencias partidistas o ideológicas, lejos de entorpecer el debate, lo ensanchan; la diversidad de ópticas es precisamente lo que enriquece los ejercicios serios de prospectiva.

Esta decidida incorporación del Congreso abre una expectativa promisoria para trabajar en una legislación de vanguardia que otorgue respaldo y mayor autonomía a las instancias encargadas de diseñar escenarios y sistematizar de forma permanente la conversación ciudadana. Sin estridencias ni protagonismos estériles, en Querétaro el futuro empieza a proyectarse con rigor metodológico, sustento técnico y solidez jurídica, configurando un ecosistema maduro que nos permitirá capitalizar oportunidades, amortiguar riesgos y garantizar certeza a las próximas generaciones.

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