El consumo de bebidas alcohólicas por parte de niñas y niños en Querétaro es altísimo. El 24.4% de alumnos de quinto y sexto año de primaria ya lo probaron y lo que es más grave; 4.8% lo consumen ya de manera excesiva (el promedio nacional es del 2.4%). En secundaria el problema se agrava, ya que el consumo problemático de alcohol se presenta en el 8.1% (las estadísticas nos dicen que casi la mitad de ellos serán alcohólicos) y al salir de preparatoria o bachillerato dicho consumo problemático se incrementa exponencialmente hasta el 23.7%. Ante ello, sociedad y gobierno jugamos a ser como el avestruz…
El consumo de bebidas alcohólicas, básicamente cerveza, es extremadamente alto en el estado de Querétaro y dolorosamente en todas las edades. Lo anterior no sería grave si dicho consumo fuese saludable. Lamentablemente no es así. El patrón de consumo es nocivo y daña severamente la salud de quien lo consume, altera su conducta y sus facultades, por lo que sin duda daña también a quienes lo rodean y con ellos a la sociedad. Las consecuencias ya las conocemos, aunque no las concientizamos. Todos o casi todos hemos vivido o sabemos de casos de abuso del consumo de bebidas alcohólicas y lo que ello con-lleva, pero pareciera que ya nos acostumbramos. Repudiablemente ya lo aceptamos como parte de la vida. No nos sorprende que tres de cada diez mujeres sean violentadas por sus parejas cuando éstas se encuentran bajo el influjo del alcohol, o que un joven con un futuro promisorio muera en un accidente vehicular donde el conductor conducía ebrio. Pareciera que como sociedad aceptamos que el 45% de niñas y niños que dejan sus estudios y cancelan en buena medida sus proyectos de vida, lo hagan por falta de dinero cuando a su papá no le faltan recursos para la caguama o el pomo.
El problema del alcoholismo es, por lo tanto, doble. Por un lado, tenemos niveles altísimos que implican daños a la salud de miles y miles de vidas, así como la cancelación de muchos miles y miles de proyectos exitosos. Por el otro, tenemos que realmente ni nos importa ni hacemos mayor cosa como sociedad para evitarlos. Como prueba de ello tenemos lo que ya ocurre con nuestros menores de edad. Veamos:
Primero se debe puntualizar que el daño que infringe el alcohol en los menores de edad es muy serio y en muchas ocasiones irreversible, ya que éste daña su cerebro de manera significativa, porque todavía se encuentra en formación y maduración. De hecho, los científicos ya demostraron contundentemente que el cerebro humano tarda hasta 21 años en madurar, de ahí que en algunos países, como los EU, no se permita el consumo de bebidas alcohólicas a menores de 21 años. El alcohol ocasiona daños en las capacidades de toma de decisiones, aprendizaje y memoria: “el sistema de premios o recompensas”.
Segundo, como sociedad hemos construido un modelo de “éxito” en el que el menor de edad se siente “grande, cool, in, guapo(a), aceptado(a), genial, trinfador(a), rebelde y hasta vengador(a)” si consume alcohol. Hoy, uno de cada cuatro estudiantes de quinto y sexto año de primaria ya probó alguna bebida alcohólica. Este hecho es por sí mismo una señal de peligro, debe alertarnos que esas y esos menores de edad están pensando en probar alcohol y no en jugar. Si lo anterior es preocupante, el hecho de que el 4.8% de dichos alumnos queretanos consuman bebidas alcohólicas ya de manera excesiva nos obliga a actuar con inteligencia, generosidad y contundencia para evitarlo. Para darnos una idea de lo que esto significa, baste señalar que el promedio nacional en este rubro es de la mitad, es del 2.4%. Las estadísticas americanas nos señalan que de ellos, el 40%, cuatro de cada diez, serán alcohólicos en su vida.
Por favor, piensen estar frente a un salón de 40 niñas y niños de quinto o sexto año de primaria. De ellos, diez ya consumieron bebidas alcohólicas y de esos diez, dos lo hacen en exceso. ¿Se imaginan lo que implica en la vida de esos menores, de sus familias y de la sociedad?
La decidía, el no hacer nada, ya no puede ser la opción a seguir.
Fuente de los deseos: Ojalá dejemos de pretender ser el avestruz que asume que el grave problema del alcoholismo desaparece cuando no lo queremos ver.
Ciudadano comprometido. @TAMBORRELmxgmotamborrel@gmail.com
























