Hay una teoría llamada seis grados de separación que habla sobre la posibilidad de que cualquier persona logre conocer a cualquier otra en el planeta a través de una cadena de conocidos que no tiene más de cinco intermediarios y conectando a ambas personas con solo seis enlaces. Dicha idea tiene un poco más de nueve décadas, ya que se planteó por primera vez en el año de 1930 por el escritor húngaro Frigyes Karinthy en un cuento llamado “Cadenas”. Se supone que el número de conocidos crece exponencialmente con el número de enlaces en la cadena. Con la llegada del internet, dicha teoría adquirió de nuevo interés por la enorme posibilidad de conocer y de alguna manera establecer un vínculo con gente común y personajes públicos como artistas, escritores, científicos, políticos, etcétera.

No obstante que se ha investigado lo que inicialmente surgió como un tema de ficción, este ha merecido que a mucha gente le atraiga esa posibilidad y seguramente hay quienes han logrado su propósito de conocer a ese alguien especial para ellos y con ello cubrir una expectativa que les genera dicha y emoción. Sin embargo y no obstante que el conocer a alguien especial representa un logro para quien lo pretende, también conforme pasan los años, descubrimos que todos son personas con virtudes y defectos, con aspectos positivos y negativos y que tienen sus tiempos buenos y sus tiempos malos, de tal suerte que la expectativa puede modificarse para generar una mayor admiración o en su caso desilusionar a algunos.

Me llama mucho más la atención, la posibilidad de aplicar esa teoría para buscar y encontrar las oportunidades que nos permitan desarrollo y crecimiento personal, no exclusivamente en materia económica y laboral, sino como individuos que buscan ser mejores y crecer en las ideas, en los propósitos que sintetizan el poder ayudar a otros que necesitan de los demás. Sería como aplicar una fórmula para alcanzar lo que nos mueve la esperanza. En ocasiones, para circunstancias adversas como lo es la enfermedad, conocer a las personas indicadas para lidiar con el reto que implica una situación así. En otras circunstancias, ante los portazos que azarosamente nos da la vida, nos permitan abrir puertas nuevas a caminos que nos llevarán a lugares insospechados. La vida viene siempre e inevitablemente acompañada de una etiqueta de caducidad, lo que no dice en ella es la fecha. Por ello debemos seguir adelante cada ocasión mientras tenemos a nuestro alcance las condiciones personales de continuar andando la vida. Ahí adquiere mayor relevancia entender que puede ser que ya conozcamos a quien puede ayudarnos a encontrar esas nuevas puertas de las que hablamos.

Siempre hay alguien que, en esa cadena de los seis grados, está justo a un costado de la fuente de luz que ilumina el túnel de nuestra adversidad y la incertidumbre o inclusive que puede encender el alumbrado de un buen trecho del nuevo camino a recorrer para obtener ese crecimiento que alimenta nuestra expectativa, con la misma emoción que conlleva conocer a alguien que anhelas. Lo más valioso es descubrir quién es y qué sigue una vez que le conoces, que cruzas las primeras palabras y le das la mano por primera vez. Algunas de esas personas probablemente están en este Querétaro nuevo que deseamos conservar.

@GerardoProal

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