Las elecciones del Estado de México y Coahuila están en su punto, las propuestas del partido obradorista a través de la maestra Delfina y Armando Guadiana han ido en la sintonía que marca la Cuarta Transformación nacional. Iniciemos citando al estado lagunero, donde el PRI gobierna en la actualidad y durante varios periodos ha encabezado dicha administración estatal, no es un secreto que la seguridad es el Talón de Aquiles de varias entidades del norte del país, y Coahuila no es la excepción; por ello es que este ámbito se torna trascendental para ganar las simpatías de las y los ciudadanos. Basta recordar lo sucedido en el municipio de Allende entre el 18 y el 21 de marzo de 2011, donde un grupo criminal relacionado con actividades de narcotráfico efectuó un violento ataque en contra de la sociedad civil, contando presuntamente con la complicidad, o por lo menos con la omisión de las autoridades locales, aunque otras voces se lo atribuyen directamente al gobernador de dicho sexenio. Por si esto fuera poco, la corrupción desde las élites gubernamentales de Coahuila ha sido protagonizada por diferentes exmandatarios, como lo es Humberto Moreira, quien fuera vinculado por actos de corrupción por parte de las autoridades de Estados Unidos.

Entre otras acciones de este exgobernador priista, se encuentra la mega deuda endosada a los bolsillos de lo coahuilenses que alcanza los 35 mil millones de pesos, misma que a pesar de ser investigada por la Fiscalía local, solamente quedó en una burda simulación. Hoy Guadiana no representa al 100% la militancia morenista de ese estado, al igual que en Querétaro en 2021, el partido guinda y sus militantes tienen claro por quién o quiénes se sienten representados, es por ello que por lo menos de manera extraoficial, gran parte de la base de Morena en la entidad le brindará su apoyo a Ricardo Mejía Berdeja, quien hasta hace poco era subsecretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana y que hoy abandera los colores del Partido del Trabajo en búsqueda de la gubernatura, misma que se ve complicada de ganar, pero como lo sabemos, en política no hay nada escrito. Tiempo al tiempo.

En el centro del país se encuentra la entidad más importante electoralmente hablando. El Estado de México ha sido el principal bastión de poder del PRI, mismo que ha gobernado de manera ininterrumpida el territorio mexiquense, teniendo resultados desastrosos desde hace varios sexenios y siendo hoy el último tanque de oxígeno para un tricolor que cada elección que pasa, se encuentra más cerca de la pérdida del registro. Aunque el poder de Morena en esa entidad ha aumentado de forma considerable, la verdad es que sería un pecado de soberbia el confiarse. Prácticamente 90 años de control priista no serán interrumpidos de manera tan fácil, aunque la voluntad popular desde hace varios años no los acompañe, ante esto la unidad mostrada con la candidatura de Delfina Gómez es uno de los principales elementos que nos hace pensar que la sede oficial del priismo estaría viendo sus últimos días bajo el yugo de un partido que se cansó de fallarle al pueblo mexiquense.

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