Este 4 de julio, en nuestra Universidad Politécnica de Querétaro sucedió uno de los eventos más importantes del año: Se realizaron dos ceremonias para titular a 530 nuevos profesionistas.
Al evento asistieron personalidades de primer nivel como nuestra secretaria de Educación, la doctora Martha Elena Soto Obregón; nuestra secretaria de Gobierno, la licenciada Guadalupe Murguía Gutiérrez, y nuestro secretario de Desarrollo Social, el maestro Agustín Dorantes Lámbarri. Cada uno de ellos dirigió palabras contundentes y llenas de respeto y sabiduría a nuestros titulados, pero hubo una frase que comentó Agustín Dorantes que hizo eco en mi cabeza, y aún ahora me acompaña, él dijo: “Vive tu vida de tal manera que no sepas si estás viviendo o soñando”. La frase me gustó porque me recordó un fragmento de un poema de Octavio Paz, que en el libro de “Libertad bajo Palabra” dijo: “Merece tu sueño”. Estas dos frases, la del maestro Paz y la de Agustín son muy parecidas, ya que las dos implican soñar, pero las dos te invitan a que trabajes por ese sueño, a lo que vivas y a que lo cumplas, y en estas titulaciones, se cumplieron no solo los sueños de 530 titulados, ingenieras e ingenieros; licenciadas y licenciados, sin o el sueño de 530 familias que con esfuerzo, con dedicación, con entereza, con orgullo y con un profundo amor, cumplieron este sueño que hace cuatro años era solo eso, un sueño.
Ayer estreché la mano de 530 estudiantes que recibieron, de parte de nuestros invitados de honor, su título profesional que los inviste como ingenieras e ingenieros; como licenciadas y licenciados graduados de una de las mejores 20 universidades del país, estos titulados tienen un gran conocimiento técnico y van a contribuir con ideas y proyectos para revolucionar al sector productivo de nuestro estado, y todavía mejor, nuestros cardenales son poseedores de actitudes y comportamientos integrales y éticos, y van a contribuir a mejorar las condiciones sociales de nuestro estado, de nuestro país y posiblemente del mundo.
Estas titulaciones también se prestaron para la reflexión y la retrospectiva de lo que nuestros cardenales tuvieron que pasar, cada uno de ellos desde sus condiciones particulares, para lograrlo y no fue tarea fácil. Esta generación que se tituló soportó todo el tiempo de pandemia enclaustrados, cambiando clases por videollamadas, enfrentándose a la tarea diaria de levantarse a conectarse a clases virtuales y hacer de sus recámaras o sus salas o comedores un espacio que, aunque no lo era en un principio, tenía que ser apto para estudiar, hacer tarea y tomar clase. No es poca cosa lo drástico de los cambios de espacio y, aunado a esto, todos los problemas económicos, familiares, emocionales, entre otros, que la pandemia generó, y, aun así, con entereza redoblaron esfuerzos para sortear todos estos derroteros, y demostraron a sus familias y a ellos mismos, que son merecedores de sus sueños.
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@carloscacl
























