Parecen escenarios de novelas de ciencia ficción. Son reales y están en construcción. La Línea (The Line) será un espacio urbano para nueve millones de residentes que no necesitarán automóviles para desplazarse de un extremo a otro de la ciudad. Sus creadores dicen que el proyecto fue realizado con la mira de satisfacer las más importantes necesidades humanas. Cuenta con enormes recursos financieros, que pueden pagar los servicios de urbanistas y constructores reconocidos en el mundo por su talento y la audacia de sus iniciativas.
Esta ciudad lineal, de 200 metros de ancho y 170 kilómetros de longitud, se encuentra a 500 metros sobre el nivel del mar, en Arabia Saudita. Los sueños más atrevidos se volverán realidad aquí, porque sus desarrolladores están empecinados en crear una nueva sociedad, para vivir y trabajar en un lugar seguro, amable y bien construido.
No tiene calles para vehículos, ni autopistas interiores. La energía que se requiere para su funcionamiento será producida gracias a la tecnología de punta, con fuentes renovables al 100%. El aire será limpio y habrá jardines suspendidos a varias alturas, para generar un equilibrio entre sombra, frescura y ventilación natural, que garantice el mejor clima en este ecosistema.
No tendrá las características de las urbes contemporáneas, al no privilegiar el transporte (automóviles, camiones y autobuses) o la infraestructura (altos edificios de hierro y vidrio). Será una línea que atraviese la península y ocupe 34 kilómetros cuadrados. Las paredes exteriores, a manera de espejo, se integrarán con el paisaje desértico.
La idea primigenia es propiciar la creación de una comunidad donde los habitantes caminen a todas partes, porque les llevará cinco minutos desplazarse de su casa a la oficina, centro comercial, clínica o parque. Los trayectos largos se harán en un tren subterráneo, que llega de un extremo a otro en veinte minutos y tiene varias estaciones. La naturaleza dentro de La Línea será protegida por sistemas de riego controlado.
Toyota Woven City, por su parte, es un proyecto japonés, iniciado en 2021. Han definido así su misión: “Construir la futura estructura de la vida como un curso de prueba de movilidad”. Aquí sí hay transporte sobre la calle: autobuses medianos producidos por la empresa que da su nombre a la ciudad, que se encuentra en la comunidad de Susono, a los pies del monte Fuji. En los videos e imágenes que anticipan la ciudad, las calles integran pequeños prados y la mayoría de los pobladores caminan de un sitio a otro. Los inventores, urbanistas, diseñadores y constructores siguen un esquema que pone énfasis en doce necesidades: movilidad, energía, logística, agricultura, seguridad cibernética, salud, educación, entretenimiento, finanzas, seguridad personal, hogares inteligentes y oficinas. La primera fase estará lista en verano de 2024.
La admiración que sentimos por Japón es auténtica. Su cultura de milenios ha dado como resultado la tecnología más avanzada. Los árabes han construido maravillas. En este mundo marcado por la desigualdad y la injusticia, aparecen destellos de luz: hay miles de mentes brillantes imaginando un futuro más amable, incluso en el desierto o en una isla sobrepoblada. Muchos otros desarrollos seguirán su ejemplo.
























