Histórica la sonora derrota del PRI en el Estado de México. Ya no llegaron a los 100 años en el poder en esa importante entidad, la más poblada del país (17 millones de habitantes).
La maestra Delfina Gómez volvió a ganar las elecciones para la gubernatura, tal y como había sucedido en 2017, elecciones en las que el PRI operó otro fraude electoral más para imponer a su candidato, Alfredo del Mazo. Pero ya era un aviso, el preludio de lo que pasó el 4 de junio, pues incluso oficialmente, en 2017 Morena, con apenas tres años de existencia como partido político, había obtenido el 30.9 por ciento de la votación, mientras que el PRI obtuvo el 30.22. El PRI se impuso oficialmente gracias a los votos de sus aliados electorales.
La debacle del PRI en el Estado de México comenzó justo en las elecciones de 2017. En 2011, el PRI había ganado con el 61.97 por ciento de los votos, en 2017 cayó a menos de la mitad, el 30.22. Este año cayó aún más, apenas llegaron al 28.11. Morena, por segunda ocasión consecutiva, fue el partido más votado pues pasó del 30.9 en 2017 al 35.2 en 2023.
En esta ocasión el fraude no le alcanzó al PRI. Las condiciones ya no eran las mismas de 2017. En esta ocasión ya no tenían en ni el gobierno federal, ni la mayoría en ambas cámaras, ni 19 gubernaturas. Ya la edición mexicana del periódico español El País publicó un primer análisis, sobre los datos electorales en el Estado de México, en los que aparecen las famosas casillas “zapato”, en donde de forma totalmente atípica, la alianza PRIAN, PRD obtuvo 9 de cada 10 votos o casillas en las que hubo más votos que votantes.
Por ejemplo, en la sección 6195, ubicada en Cuautitlán Izcalli (municipio que gobernó Alejandra del Moral) se contaron mil 858 votos cuando el padrón es de 667 personas. De estos votos inflados, el 90% fue para Del Moral. O como la sección 5484, contigua 1, en donde se contaron mil 641 votos, con un padrón de 729 personas. Ahí el 89 por ciento fue para la candidata priista.
Cosas absurdas que sólo suceden en México. Rastros de múltiples trampas a las que fueron invitados los priistas, una vez más, cuando Del Moral le pidió a un grupo de sus operadores “queremos una constancia de mayoría, no una de buena conducta, salgan a hacer lo que saben hacer”. Pues no obtuvo ninguna de las dos constancias, ni de mayoría, ni de buena conducta y menos después de darse a conocer el desvío de más de 5 mil millones de pesos en el que estaría involucrada Del Moral.
Académico de la UAQ. anbapu05@yahoo.com.mx
























