La salud del Presidente está en duda. Este fin de semana trascendió en varios medios de comunicación y redes sociales una nota donde se aseguraba que, en su gira por Yucatán,  sufrió un desmayo y fue trasladado de urgencia a un hospital militar. Las especulaciones no se hicieron esperar, especialmente porque tiene antecedentes de problemas cardiacos.

Unas horas después, el mismo Presidente publicó un mensaje en su cuenta de Twitter donde señaló que salió positivo a Covid-19. Sin embargo, lo que airó más especulaciones fue una frase que incluyó en su mensaje donde precisó que su “corazón estaba al 100”. Mensaje que, por supuesto, encendió más las teorías en torno a que, en realidad, había sufrido un paro cardiaco.

El lunes en la mañanera, con el objetivo de aminorar la incertidumbre y calmar los rumores, el Secretario de Gobernación dijo que el Presidente estaba estable, que no era cierto que había sufrido un desmayo, ni mucho menos que lo habían trasladado de emergencia a un hospital, que estaba descansando en palacio nacional recuperándose del Covid-19. No obstante, no mostró ningún estudio, documento o elemento que probara su dicho.

Así como no hay un video en que se aprecie al Presidente desmayado o siendo atendido por médicos, tampoco ha salido alguno que muestre que se encuentra estable o lúcido. La duda ha rondado a este hecho, creando un aire de especulación y desinformación provocada por el mismo gobierno. Una cortina de humo que se ha vuelto opaca y muy espesa.

En este momento hay más dudas que respuestas ¿Qué fue lo que pasó realmente en Mérida? Por supuesto que la salud del Presidente es importante. Su posición como jefe de Estado y de gobierno, así como la cercanía con la elección del 24 y la definición de candidaturas, hace que un problema de salud en su persona, por muy pequeño que sea, se vuelva viral y de gran impacto nacional. Sin embargo, contrario a la apertura y transparencia que debiera rondar el tema, en el aire se percibe un ambiente enrarecido, como turbio y sospechoso, como si el gobierno se guardara información.

Y es que, aunque han difundido la razón de su situación, la verdad es que no han convencido ni mucho menos acallado los rumores, por lo que en medio de todo esto, ronda la incredulidad. ¿por qué la gente no cree la versión oficial? ¿a qué se debe esa falta de confianza? ¿por qué se insiste en que “están ocultando algo”?

Me parece que, en parte, es la falta de transparencia en muchos aspectos. La duda responde a que en situaciones anteriores han tratado de encubrir la realidad, minimizando las cosas y tratando de que nada o muy poco se dé a conocer. Esta administración ha mantenido una política de negar todo pese a las claras evidencias, como sucedió hace unas semanas con la investigación sobre los viajes realizados por el Secretario de la Defensa, donde, a pesar de los documentos oficiales, el gobierno se limitó a negar los hechos.

La opacidad y falta de transparencia, que muchas veces han usado como escudo, ahora les juega en contra, afectando su credibilidad, pues en lugar de que las cosas se hayan calmado, la incertidumbre crece y las dudas persisten en torno a la salud del mandatario.

El manejo que se le dio a este incidente fue incorrecto y desaseado. Faltó la respuesta inmediata, así como evidencias sólidas que sostengan la versión oficial, como puede ser el parte médico o la prueba practicada al presidente. Es preocupante, pero con su actuar han creado una cortina de humo que ni ellos mismos han podido disipar.

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