Protección. Uso del overol, de principio a fin

Paso a paso, la experiencia sobre cómo el personal de salud se proteje para atender a pacientes Covid
Protección. Uso del overol, de principio a fin
Foto: Demian Chávez
06/07/2020
09:03
Montserrat Márquez
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Más de 20 minutos puede tomar al personal médico colocarse todo el equipo de protección necesario para atender a pacientes con Covid-19 en el hospital de Querétaro.

Este material puede ser utilizado hasta por 12 horas continuas, lo cual llega generar calor y ansiedad en quienes lo portan.

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Esto lo pudo constatar El Universal Querétaro, ya que tuvo la oportunidad de realizar todo el proceso de poner y quitar el equipo, tal y como lo hacen quienes combaten al SARS-CoV-2, desde el protector para los zapatos, hasta la careta.

La maestra Elvia Ugalde Ferruzca, encargada de la coordinación de enseñanza de enfermería en el hospital Covid-19, explicó paso a paso el proceso que realizan diariamente los médicos y enfermeras que interactúan con pacientes contagiados con el nuevo coronavirus.

Ponerse el equipo

El primer paso es verificar que no haya nada en las bolsas, esto para no comprometer el equipo de protección.

Después, se procede a desinfectar las manos con gel para, de inmediato, colocar el primer par de guantes, luego las botas protectoras de zapatos, enseguida un overol blanco que asemeja a los que se usan en las películas donde los protagonistas manejan material radioactivo. Cuando se termina de poner el overol, ya se puede sentir algo de calor.

Una vez que se encuentra cerrado el overol, se prosigue a asegurar el cubrebocas N95, al cual primero se aplana la tira metálica, después se atora en la parte posterior de las orejas y se amolda la tira metálica al puente de la nariz, esto con la intención de lograr un sellado hermético.

El paso siguiente es colocar los googles, que no se deben empañar si colocaste de forma correcta el cubrebocas. Luego se coloca un gorro en el cabello, se pone el gorro del overol. Para este paso los googles ya estaban empañados y el calor era aún mayor; ya se sentía el recorrido del sudor.

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Después, se coloca otra bata, y otro par de guantes que atoran las mangas de la bata, la cual no debe apretar tanto, ya que debe permitir la movilidad de brazos. Por último, se coloca la careta.

El calor que se siente y la imposibilidad de desempañar los goggles sí genera cierto grado de desesperación, a pesar de esto, deben ser capaces de escribir, detectar venas, ubicar pacientes, canalizar, y ser completamente funcionales con tres pares de guantes, un overol, gorro, cubrebocas, careta, cubre zapatos, durante jornadas de 8 a 12 horas.

“Entre más va aumentando la frecuencia, más práctica tienen, esta es la barrera más alta de protección que tenemos cuando estamos en contacto con los pacientes, en algunos lugares es doble bata, en vez del overol (…) Algunos de los compañeros se estresan, es porque no pueden abrir las bolsas o despegar ciertos materiales (...) Se recomienda que alguien te acompañe en el proceso, para que, si te atoras, te pueda auxiliar, hay espejos, o tu compañero te funciona como uno”, puntualizó Ugalde Ferruzca.

Retiro del equipo

Al quitarse todo el equipo de protección, es cuando se pueden dar los contagios, por eso, a varios miembros del sector se les está volviendo a capacitar, así como aquellos que se reintegran después de haber estado aislados.

El retiro es unos minutos más rápidos, pero es más importante ser más cuidadoso, además de que es en un sitio diferente al de colocación.

Lo importante, entre cada paso, es desinfectar las manos con alcohol en gel, ya que no se sabe en qué artículo se pudo haber quedado algún virus

“Para el retiro somos más estrictos, creemos que es el momento de mayor riesgo”, dijo.

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Lo primero es sanitizar. Se retira el primer par de guantes, se revisa que los internos no estén rotos o rasgados; si lo están, se tiran y se colocan unos nuevos, de lo contrario se dejan y se continúa retirando la careta y se deposita en la tinaja colocada con solución sanitizante y evitar que salpique; después se vuelven a sanitizar las manos para quitar la bata cuidando que la parte expuesta quede al interior y se coloca en la basura, lo siguiente es retirar el overol de igual forma que la parte expuesta queda al interior –cuando se quita ese elemento se siente un alivio y respiro- y se deshecha.

“Nariz, boca y ojos, son las últimas protecciones que quitamos, nunca va a ser lo primero”, enfatizó.

Se quitan los googles y se ponen en la tinaja son sanitizador, luego se quita el cubrebocas, enseguida las botas que también se tiran a la basura. Lo último en quitarse son los guantes y se vuelven a limpiar las manos.

“La gran mayoría están familiarizados; se lo quitan, se lo ponen, pero los de nuevo ingreso empiezan a decir que se marearon, ‘me siento mal’, ‘quiero tomar agua’, pero es el proceso de ansiedad que traen porque empiezan a hiperventilar; les decimos que se tranquilicen, se sienten y cuando se calman, deciden si quieren salir o no, muchos alcanzan a terminar su turno”, puntualizó.

La maestra señaló que la plantilla de 993 personas adscritas al Hospital General y dos mil 25 externas han recibido, por lo menos, una capacitación desde que inició la contingencia.

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“Ha habido compañeros que han tomado diversos talleres y cursos, como el de Covid-19 y sus generalidades, el uso de protección personal, manejo de ventilador, el manejo de la lampara ultra violeta que es un sello extra para sanitizar las áreas desocupadas”, detalló.

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