"Hasta que Dios me quite la vida, pero yo, mientras tenga fuerzas, voy a seguir buscando a mi hija”, son las palabras de Elena López Gutiérrez, quien busca a Elena Liliette desde 2017. A pesar de tener 80% de vista perdida y una rodilla lastimada, derivado de una en el Ajusco, ella seguirá buscando su tesoro, sin importar el deterioro de su salud.

Especialistas médicos y advierten que es urgente garantizar atención médica prioritaria y de tercer nivel a las víctimas indirectas de la desaparición en México, pues por décadas se ha documentado que los efectos sicoemocionales de tener un familiar desaparecido merma gravemente la salud.

“No tengo apoyo por parte de nadie, de nadie de mi familia, amigos, nada. Yo solita he sacado adelante a mis nietas y buscado a mi hija. Esto me ha llevado a que perdí mi trabajo, mi salud y he estado en el hospital varias veces por estrés. Trato de cuidarme, pero me dijo el doctor que este tipo de problemas nos ataca mucho a las madres buscadoras”, dice Elena a

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Sus ojos han sido los más afectados desde la desaparición de su hija, ocurrida en la alcaldía Benito Juárez, de la Ciudad de México, pues a ochos años, ya perdió el ojo izquierdo —dice— por negligencia de las autoridades.

“Hay muchas personas que necesitamos atención sicológica y por ejemplo, la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas no tiene sicólogos. El Centro de Apoyo Sociojurídico a Víctimas del Delito Violento sí tiene, pero según nos van a atender y nunca lo hacen. Las otras instituciones que se supone que están para eso, fallan en su trabajo. Hacen como que trabajan y a nosotros nos dejan rascarnos con nuestras propias uñas”, lamenta.

Pablo Hernández Peralta, médico especialista en investigación de inmunología en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y miembro de la agrupación ciudadana Red de Eslabones por los Derechos Humanos, asegura que los efectos en la esfera sicológica, médica y social de la desaparición forzada son peores que los causados por la muerte de un familiar.

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“Lo que es urgente es que se considere a las víctimas indirectas con una población con un grado distinto de vulnerabilidad. Necesitan un trato prioritario y digno. No hay nada que afecte más a la salud de la sociedad como el delito de la desaparición, es incluso peor que los homicidios y los feminicidios”, dice.

Nadin Reyes, representante del Comité de Familiares de Detenidos y Desaparecidos Hasta encontrarlos, expresa que hace falta profesionales de la salud especializados y sensibles que entiendan las causas de fondo de los padecimientos.

“Te dicen: ‘Ya no haga eso, siga su vida y deje de hacerlo’. El no encontrar a este personal médico que te ayude también emocionalmente y te apoye, te acompañe, merma también la salud. La misma lucha, salir a las calles a protestar y salir a buscar, es un aliciente que te permite enfrentar esta situación”.

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Fue el caso de la familia de Margarita Cueva Suárez, a quien su madre la buscó hasta el cansancio y con todos los recursos que tenía, incluso su salud. En el proceso enfermó de cáncer y la determinación de encontrarla la hizo descuidar su tratamiento. Dos años después murió y el mismo día identificaron el cuerpo de su hija, el cual había sido hallado 13 días después de su desaparición.

“Mi mamá estuvo enferma casi un año, después de la desaparición de mi hermana. Ella pedía el apoyo para que se le diera la calidad de víctima indirecta para que fuera atendida como debía ser, porque por andar en las búsquedas no se atendía”, recuerda su hija Concepción.

A pesar de que la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas tomó sus datos, no le dieron el apoyo que necesitaba. La familia de María Guadalupe la llevó a médicos particulares, pero perdió la vida dos horas después de la localización de Margarita.

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Concepción relata que, tras la desaparición de Margarita, su familia se dividió, pero la enfermedad de su madre volvió a unirlos. Sin embargo, todavía continúan los estragos, pues siguen luchando por encontrar algunos restos de su hermana, los cuales fueron perdidos por las autoridades.

“Tengo unos hermanos que tienen problema de adicción, todo se desató debido a la desaparición. Y ahorita ellos están en tratamiento y nosotros seguimos tratando de ayudarlos para no perderlos también a ellos. Se podría decir que estamos resignados y tratando de seguir adelante, pero es muy difícil”, menciona la hija a EL UNIVERSAL.

Este sábado 30 de agosto se conmemoró el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, en donde se honró la memoria de quienes han perdido la vida en búsqueda de sus seres queridos. Pablo Hernández y Nadin Reyes han acompañado a familias en esta situación.

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“Está totalmente relacionado el estímulo sicoemocional con el deterioro en la salud, representado en enfermedades crónico-degenerativas, principalmente. Hemos perdido a varios compañeros y compañeras a causa de estas enfermedades, cuyo deterioro está totalmente relacionado con el evento victimizante”, detalla Hernández.

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