Con décadas de tradición y un sinfín de clientes satisfechos, los negocios de comida que se ubican a las afueras del Santuario de La Congregación en el municipio de Querétaro se han convertido en los favoritos de muchos turistas y familias queretanas, por eso aquí te traemos un poquito de su historia.

El templo de La Congregación se ubica en el corazón del Centro Histórico de la capital queretana, específicamente en la esquina de la calle Pasteur Norte y la calle 16 de Septiembre sin número, a unos pasos de Plaza de Armas, la construcción del templo data del año de 1680. Este santuario es muy popular entre la población y los turistas por su belleza e historia.

Algo que caracteriza al exterior del templo son los comerciantes que por más de 30 años se instalaron para vender una gran variedad de alimentos, ellos se ubican alrededor de la fuente de Juan Caballero y Osio.

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Largas filas generan los tamales

Justo enfrente del templo, todos los días se coloca un carrito para vender tamales y atoles, son conocidos como “Tamales la Congregación” y tienen una tradición de más de 35 años. Fue el señor Bulmaro Galinda, originario de la comunidad de San Martín Texmelucan de Labastida, Puebla, quien al mudarse a Querétaro comenzó a trabajar en la preparación de este alimento, para su sorpresa el recibimiento fue tal que en la actualidad es la segunda generación que se dedica a la preparación de este platillo.

César Carrasco Mora, trabajador, explicó que venden de lunes a domingo de 6:30 pm a 10:00 pm; no obstante, lo fines de semana, vacaciones o puentes vacacionales es cuando más afluencia tienen, llegan a tener de 20 a 30 personas o más formadas en espera de ser atendidas.

FOTO: CORTESÍA/MITZI OLVERA
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“Yo creo que la demanda del producto se debe a la calidad y a la limpieza con la que trabajamos, no es por nada, pero sí nos esmeramos a la hora de hacer los tamales”, precisó.

Hay tamales verdes, rojo con queso, rajas con queso, mole con pollo, fresa con pasas, piña con coco y biznaga, oaxaqueños y Zamora con queso Philadelphia; en cuanto a los atoles hay de chocolate, arroz, guayaba, mamey y fresa. Los costos rondan desde los 25 o 55 pesos por un tamal, los atoles tienen un precio de 25 pesos el chico, y el litro está en 65 pesos.

Los hot dogs con más tradición

A las afueras de la iglesia de La Congregación se encuentra uno de los negocios de la zona con más historia, lleva por nombre “Hot dog La Congregación”.

El negocio fue fundado en 1967 por el señor Florencio León Chávez, quien era originario del estado de Querétaro. Desde entonces, han mantenido la venta de manera ininterrumpida durante casi 58 años.

José Juan León Granados, encargado actualmente del negocio y nieto del señor Florencio, explicó que aunque en su carrito sólo venden hot dogs, una de las mayores características que tiene este negocio es que el pan es completamente artesanal, es decir, es elaborado por su familia.

FOTO: CORTESÍA/MITZI OLVERA
FOTO: CORTESÍA/MITZI OLVERA

“Mi abuelito antes de dedicarse a los hot dogs era panadero y de ahí traemos la receta del pan, es un proceso es un poco complicado porque lleva su tiempo nos tardamos entre cinco o seis horas al día para sacar el pan, nuestro pan no lleva conservadores”, afirmó

El negocio abre de jueves a lunes y en temporada vacacional todos los días, el horario es de 7:00 pm a 10:00 pm y el costo por cada hot dog es de 40 pesos.

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Tradición buñuelera queretana

Otro de los comercios que sobresale por su tradición y popularidad son los buñuelos de Doña Chelo, con más de 50 años de venta a las afueras del templo de la Congregación.

Laura Jiménez explicó que ella junto con su hermana Carmen Jiménez son la octava generación en su familia que se dedica a la preparación y venta de buñuelos. Explicó que la receta ha pasado entre los miembros de su familia y fue mamá, Consuelo Reséndiz, quien les inculcó el amor por la elaboración de este alimento.

Ellas tienen más de 50 años de vender en esta plaza pública el buñuelo queretano, endulzado con dulce de guayaba y canela, además también ofrecen atole blanco y champurrado.

FOTO: CORTESÍA/MITZI OLVERA
FOTO: CORTESÍA/MITZI OLVERA

Actualmente ellas trabajan de jueves a lunes, a partir de las 5:30 de la tarde. Cada buñuelo tiene un costo de 50 pesos

“Nosotras somos buñueleras de tradición, no de ocasión, no tenemos ni 10 ni 20 años preparándolos, tenemos toda la vida de ser buñueleras, nuestra madre nos crió entre buñuelos y la iglesia”, afirmó.

Estas son sólo algunas de las historias de los comerciantes que todos los días, con una sonrisa, ofrecen sus ricos productos acompañados de una buena atención a todas aquellas personas que, solas o acompañadas, disfrutan del bello Centro Histórico de Querétaro.

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