Los esfuerzos del Congreso estadounidense por cambiar la ley de etiquetado de país de origen (Cool) que afecta a la carne de res mexicana y canadiense solamente serán válidos si declaran nulas dichas reglas, aseguró el presidente de la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas (CNOG), Oswaldo Cházaro Montalvo.

Sin embargo, no se frenarán las represalias comerciales que le impondrán los afectados a Estados Unidos si esa legislación no se elimina por completo y se vuelve voluntaria, dijo.

Mientras el Senado estadounidense somete a votación las modificaciones a dicha legislación o la desaparece, la Confederación propondrá al gobierno mexicano incluir los lácteos, carne de res y puerco en la lista de productos estadounidenses a los que se les cobrarán aranceles, manifestó.

Ello como parte de las represalias que está por autorizar la Organización Mundial del Comercio (OMC) por un monto de 653 millones de dólares como indemnización para México y de 2 mil 400 millones para Canadá, ya que en tres ocasiones dicho organismo ha determinado que las reglas de etiquetado son discriminatorias y que Estados Unidos debe eliminarlas.

Cházaro Montalvo explicó que el próximo 17 de junio los gobiernos de México y Canadá se reunirán con representantes de la OMC para que les autoricen el monto, el cual seguramente impugnará Estados Unidos.

Sin embargo, la cantidad total del daño que calcula la CNOG es por 5 mil millones de dólares, por los perjuicios causados desde junio de 2008, cuando EU impuso esas reglas de etiquetado, aunque solamente se puede cobrar el último año.

Mientras en México se define la lista de productos a incluirse, en Estados Unidos la Cámara de Representantes aprobó ayer la eliminación de la Ley de Etiquetado de país de origen que se aplica desde hace más de siete años.

Sin embargo, todavía faltará que se discuta y apruebe en el Senado, aunque en ese país hay quienes se oponen a la eliminación total de la legislación de etiquetado y esperan que en lugar de ser obligatoria sea voluntaria.

No obstante, Cházaro aseveró que el convertirla en voluntaria no terminará con el conflicto y la OMC tampoco lo tomará como cumplimiento.

El líder ganadero recordó que esta legislación provocó que se redujera el precio de cada cabeza de ganado entre 35 y 100 dólares. Por ejemplo, en 2014 se exportaron 1.4 millones de cabezas de ganado, por un total de 800 millones de dólares, es decir, entre 35 y 45 dólares menos por cada res.

El problema es que con estas reglas de etiquetado se exige a las empresas a que escriban el lugar de nacimiento de la res, donde se engordó y sacrificó. Y cuando una res es de procedencia mexicana o canadiense baja el precio de venta de la carne.

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