Eugenio Derbez se titula como director de cine con su película No se aceptan devoluciones, ópera prima en donde deja un poco de lado su habitual nivel de comicidad para ofrecer una historia “más profunda y con mucho corazón”. La historia, protagonizada por él mismo, le tomó 12 años escribirla, año y medio de producción, y 5 millones de dólares (unos 65 millones de pesos).

“Los cambios durante estos años fueron varios, al principio era una comedia fársica muy el estilo de mis programas de televisión, pero la fui aterrizando para hacer algo más real y profundo”, comenta el actor para EL UNIVERSAL.

Esta reducción de comedia en la película no deja de lado el sello característico del cómico mexicano. “La gente no se espera lo que va a ver, les guste o no Eugenio Derbez, creo que la película cumple con muchas cosas para que experimenten un momento enriquecedor, en donde les puedo asegurar que sus dos horas invertidas valdrán la pena”, dice.

Derbez está tan seguro de su película que hasta estaría dispuesto a devolver las entradas de aquellos a los que nos les guste. “Está blindada, es contra balas, no hay manera de que no te guste”. Y al preguntarle por qué la gente debía pagar un boleto para verla, responde con humor: “Por... favor... te juro que yo sí sería capaz de pagar un seguro”.

Una razón para reducir el humor fue por la intención de que No se aceptan devoluciones tenga una oportunidad en los festivales de cine. “Le quité comedia, porque quiero que sea más de festival, que pueda viajar y sea una película universal. Si la hubiera filmado hace ocho años, sería una película igual a mis programas de tv, pero esos 12 años sirvieron para darme cuenta de que no necesitaba eso, el tiempo me hizo madurar y crecer”, dice.

Señor director

Mientras Eugenio Derbez pule los últimos detalles de la presentación de su película y con menos de 72 horas de haberla entregado terminada, el actor charla emocionado e ilusionado porque por fin se cristaliza uno de sus más grandes sueños. Habiendo estudiado dirección de cine en el Instituto Mexicano de Cinematografía, Derbez decidió actuar en vez de dirigir.

“Cuando terminé la carrera se hacía un cine que no me interesaba mucho, me pasé frente a las cámaras y muchos años después acabo haciendo lo que estudié”.

El actor de 51 años no puede ocultar la emoción que siente cuando le llaman “señor director”. “Se oye bien bonito, no puedo ocultar la sonrisa y el orgullo que siento”, dice. Sin embargo, reconoce que dirigir este proyecto fue más una necesidad que un capricho. “Con otros programas (de tv) me pasó que decidí no dirigir y (los directores) no me entendieron; se hizo algo que no quería y no quise que eso pasara aquí.

“Si quiero que las cosas salgan como las concebí, tengo que dirigirlas”, asegura. Aunque la decisión de dirigir fuese lo mejor para la cinta, la experiencia lo puso en aprietos. “Es la cosa más difícil que he hecho, porque estás en la escena, interpretando, reaccionando a lo que el otro actor está diciendo y de pronto ves que alguien ya se equivocó o pasó algo. Actúas mientras piensas en el error”, narra.

No se aceptan devoluciones se estrenará el 20 de septiembre con 700 copias, en México.

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