Río de Janeiro.— Fernando Ha-ddad será Lula. Ese fue el mensaje que dio el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva al desistir de disputar la presidencia en las elecciones brasileñas del 7 de octubre, tras haber sido inhabilitado por la justicia.

En una carta escrita desde la prisión de Curitiba, donde desde abril cumple una condena de 12 años por corrupción, el ex mandatario expresó su apoyo incondicional a Haddad como nuevo candidato del Partido de los Trabajadores (PT).

“Ya somos millones de Lulas y, de hoy en adelante, Fernando Haddad será Lula para millones de brasileños”, aseguró el ex líder obrero en su “carta al pueblo brasileño” que fue leída en Curitiba, en el acto con el que el PT anunció su nueva fórmula, integrada por Haddad como candidato a presidente y por la ex diputada Manuela D’Ávila, del Partido Comunista do Brasil (PCdoB), como candidata a vicepresidenta. El PT afirmó que acató “con dolor” la decisión de Lula.

“Quiero pedir, de corazón, a todos los que votarían en mí, que voten por el compañero Fernando Haddad para presidente de la República”, dijo Lula, quien aseguró que los tribunales le prohibieron ser candidato a presidente para prohibir al pueblo a “votar libremente por el cambio”, e insistió en que su condena fue una “farsa judicial” y una “venganza política” para impedirle regresar a la presidencia.

La decisión se produjo el mismo día en que el magistrado Celso de Mello, de la Corte Suprema de Justicia de Brasil, denegó un recurso presentado por la defensa de Lula que buscaba aplazar la fecha para sustituir al candidato del PT a los comicios.

En su primer discurso tras ser designado candidato, Haddad aseguró que “vamos a ganar estas elecciones”. Añadió que “nosotros tenemos un líder llamado Lula, que inspira a todos”. En el acto también participaron D’Ávila, la ex mandataria Dilma Rousseff, destituida en 2016 y actual aspirante al Senado brasileño, y la presidenta del PT, Gleisi Hoffmann, entre otros dirigentes del partido.

 

En la opinión de Haddad, “bastaron dos años para que Brasil volviera al mapa del hambre” y “todo lo que han hecho hasta ahora fue desestabilizar, traer el caos, el desorden y la intolerancia” para un “pueblo que sólo quiere trabajar”.

Sin embargo, la decisión de Lula podría haber llegado demasiado tarde: el candidato ultraderechista Jair Bolsonaro subió nuevamente en las encuestas que, con el ex presidente fuera de la contienda, lo mantienen como favorito para las presidenciales.

Bolsonaro, quien la semana pasada fue apuñalado durante un mitin en Juiz de Fora, por lo que se mantiene hospitalizado, alcanzó 26% de intención de voto en el más reciente sondeo de Ibope, cuatro puntos más que en la anterior encuesta del instituto. El lunes, la otra gran encuestadora brasileña, Datafolha, le daba al ex militar conocido como el “Donald Trump brasileño” un crecimiento moderado, con hasta 24% de las preferencias.

La encuesta de Ibope se realizó entre el sábado y el lunes, en los tres primeros días tras el ataque. En segundo lugar, en empate técnico, marchan el candidato de izquierda Ciro Gomes (11%), la ecologista Marina Silva (9%) y el centroderechista Geraldo Alckmin (9%). Haddad tiene 8%.

Expertos recordaron que en el pasado, Lula pudo heredar sus votos a Dilma. Sin embargo, un factor clave en este caso es el tiempo y el que, desde prisión, el ex mandatario no puede hacer campaña por Haddad.

El ataque contra Bolsonaro, un nostálgico de la dictadura militar brasileña (1964-1985) complica el panorama. El candidato abandonó ayer la unidad de terapia intensiva del Hospital Israelita Albert Einstein, donde está internado desde el viernes.

El ex militar resultó con graves lesiones en el intestino grueso y delgado, por el que tuvo que ser sometido a una colostomía y requerirá una nueva cirugía para reconstruir el tránsito intestinal.

bbg

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