De mole verde, carnitas, papa, frijol, carne deshebrada o chicharrón; la tradición de tacos El Güero se mantiene a pesar de los diferentes cambios de ubicación.

Además de la comida, el atractivo principal de estos tacos sudados es el vehículo en el cual se transportan: una motocicleta de fabricación rusa.

Jesús Muñoz Vázquez es el dueño del comercio y asegura que los tacos ambulantes —ubicados en la calle San Luis Potosí, en el Barrio de San Francisquito, en el corazón de la ciudad de Querétaro— son un éxito por su sabor y buen sazón.

“Yo estaba antes en la entrada de (la calle) Hércules, en la esquina de Juan Caballero, en la mera esquina. Ya después me vine para acá, pero el municipio me pidió que me moviera, al ser ellos quienes dan los permisos, pues están en la disposición de que uno pierda sus clientes. Me pasé para acá y este carrito es una tradición que viene desde mi papá, quien le encontró una mayor facilidad el moverse en moto”, narró Jesús Muñoz.

Utilizando una motocicleta de fabricación rusa, cuyas piezas no existen en el país, Jesús continúa con la tradición de tacos El Güero, cuya historia comenzó en la esquina de Corregidora y 16 de septiembre en el año de 1952.

Hace más de 60 años que se mudó al quiosco del Jardín Guerrero, donde Jesús Muñoz, su padre, vendía la misma clase de tacos que hoy en día comercializa su hijo.

“La moto ya no funciona como tal. El motor necesita piezas que en México no existen, por lo mismo se le adaptó el soporte para poder ser remolcada por mi camioneta. Pero los tacos siguen estando en el carrito porque mi papá le hizo todas las adaptaciones para poder vender los tacos y poner las ollas”, narró el heredero de los tacos sobre ruedas, quien desde temprana hora empieza a vender.

“Llego, estaciono la moto, abro las ventanas y comienzo a vender. Claro, después de poner unas sillitas para que se sienten mis clientes”, narró contento.

Actualmente, los tacos motorizados se ubican en la calle San Luis Potosí, esquina con Constituyentes, en el Barrio de San Francisquito y tiene clientes que lo siguen desde su ubicación original.

Los también llamados por el dueño, “tacos mañaneros”, son buscados por su sabor y el atractivo del local móvil. Incluso, ha sido objeto de fotografías por turistas nacionales y extranjeros.

El Güero narró: “llegó en una ocasión una pareja rusa, que se pararon a comer tacos porque el señor identificó el modelo de la moto. La señora decía ser maestra de física en una universidad de allá. El señor dijo, en su mal español, haber sido militar y me contó que estas motos aún se fabrican en Rusia, pero que las partes para enviarlas a México era muy difícil y caro, por los aranceles”.

Con una venta promedio de 400 tacos al día, el negocio le permite a Jesús Muñoz llegar entre las 10:00 horas para terminar a las 14:00. “El negocio se mantiene solo, pero también depende de la atención que se le dé al cliente y de la calidad en la comida. No cualquiera tiene el carisma para vender en la calle. Se necesita tesón para poder hacerlo”, concluyó.

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