Datos duros vs. demagogia

López Obrador se conduce con un discurso fácil y cobarde, que demerita el nivel del debate público de la sociedad
20/05/2017
04:55
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En días pasados, en Imagen Televisión, Ciro Gómez Leyva entrevistó a Andrés Manuel López Obrador. Dicha entrevista resulta de particular importancia para la calidad de la democracia en nuestro país.

Ciro Gómez Leyva cuestiona: “¿No le rescatarías nada a este gobierno?, ¿un hecho, una acción, un programa?”; Andrés Manuel le responde, “No, engañaron al pueblo”, Ciro continúa, “¿ningún programa social rescatarías de este gobierno?”; Obrador se mantiene; no, no, no; Gómez Leyva, cuestiona por última vez, “¿no rescatarías nada?”; “ósea, no soy aplaudidor”, contesta Andrés Manuel.

Así las respuestas de quien aspira a ser candidato a la Presidencia de la República por Morena, (Movimiento de Recaudación Nacional).

Decía Jesús Reyes Heroles, “sin emplear la cabeza muchas cosas se pueden hacer, pero no política”, y Andrés Manuel está demostrando que en su irrenunciable y aferrada búsqueda del poder cada vez pierde más la cabeza y la razón.

Resulta falaz, irracional, deplorable y carente de sentido su discurso, con el cual pretende conquistar el favor popular, a través de la simulación y la apelación a la ignorancia de los individuos.

No debemos permitir la proliferación de este tipo de ideas que tanto daño le causan a nuestra democracia y a la sociedad. Por ello, es necesario desmentir los dichos de un individuo que ofende al pueblo de México con sus declaraciones y argumentos.

De ganar Andrés Manuel, el futuro de México sería desolador, al desconocer todo de la administración del presidente Enrique Peña Nieto. Para muestra, el 1 de diciembre de 2018:

El costo de las llamadas de larga distancia internacional sería un 41% más alto, al igual que la telefonía móvil en un 43%. Regresaría el cobro de larga distancia nacional y el roaming. Más de 24 millones de nuevos usuarios de internet dejarían de tenerlo.

26 autopistas concluidas en este sexenio serían destruidas o abandonadas, lo mismo pasaría con los 2 mil 386 kilómetros de la red nacional de gasoductos, incrementados en esta administración.

Dejarían de recibir el servicio de agua potable 2 de cada 10 viviendas indígenas a las que en este sexenio se les dotó del servicio para alcanzar la cifra de 9 de cada 10 hogares.

1.3 millones de personas regresarían a condiciones de carencia alimentaria. 1.4 millones de personas despertarían sin servicios de salud. 585 mil personas dejarían de tener seguridad social.

El incremento del 82% de presupuesto en gasto para ciencia y tecnología sería descartado. Más de 2.5 millones de trabajadores formales serían despedidos.

106 de los 122 objetivos más relevantes de la delincuencia organizada capturados en esta administración regresarían a las calles, a seguir matando, extorsionando, traficando, secuestrando y arrebatándonos el país.

López Obrador se conduce con un discurso fácil y cobarde, que demerita el nivel del debate público de la sociedad. Poco valora el intelecto de los mexicanos, y eso nos puede llevar, como nación, al mito que se describía en la antigüedad: “Los marineros decían que la sirena cantaba tan dulcemente que adormecía a los navegantes, y lograba trepar sobre los barcos y matar a los tripulantes adormecidos”.

Andrés Manuel, deja de jugar con la esperanza y necesidad de la gente, deja de tratar de dormir a la población con ideas completamente alejadas de la lógica elemental, acepta el debate y la discusión de argumentos; en octubre del año pasado Enrique Ochoa Reza te convocó a debatir; acepta el reto y defiende tu idea de no rescatar nada de esta administración. ¡Andrés, no seas zacatón!

Presidente Nacional del Instituto de Capacitación y Desarrollo Político A.C.

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