18 Años Papá

Rodrigo García Santana

Jamás me cansaré de compartirles esta reflexión, es real y en lo personal siento nos ayuda a no dejar nada para otro día, a disfrutar cada momento con nuestros seres queridos, como dice Ana María Rabatte en su poema “En Vida Hermano en Vida”.

Corría el mes de enero de 1997 recuerdo que era año de elecciones, nosotros familia queretana de toda la vida hacíamos lo común de aquel entonces salir a la ciudad de león a comprar zapatos, ropa y demás, en la plaza caminábamos juntos toda la familia pero he de comentarles que siempre estuve en lo particular pegado a  mamá y ella a papá, recuerdo que al pasar por una tienda mi papa dijo: mira gordita un saco blanco, siempre he querido un saco blanco creo que puedo hacer el esfuerzo por comprarlo, mi mama dijo encantada entra Xavier pruébatelo esperemos tengan tu talla,  mi madre tan linda siempre sabedora del esfuerzo que hacía por darnos una mejor vida, le encantaba  se diera  su gusto, entramos a la tienda y mi madre y yo estábamos admirando en la antesala como se probaba mi padre el saco, se movía de un lado a otro hacía caras, decía algunas frases de abogado que siempre tenía y sabía con certeza me hacían reír tales  como: apelo mi amigo, objeción señor juez, el era abogado y me encantaba ver a mi papa probándose su saco y actuando para mí. (Jamás lo olvidaré).

A la salida le comentó a mamá que esperaría el momento idóneo para usar tan elegante y caro saco, recuerdo llegar a la casa del viaje todos contentos con lo que habíamos comprado era  como  navidad a medio año, mi papá,   cuidaba el saco como su última gran adquisición, recuerdo que mientras subía las escaleras chiflaba y tarareaba su canción preferida, fuimos hasta su closet y ahí comentó, que esperaría el mejor momento para estrenarlo, y así fue el valoraba cada situación de los compromisos día, noche, atardecer clima y demás  al final decidía  sí o no se llevaría el saco blanco.

Lamentablemente un martes 25 de febrero de 1997 perdió la vida, simplemente se quedo dormido, un día muy trágico para nuestra familia, llegaron taxis, ambulancias, doctores, familiares y amigos a su casa, todos lloraban, era tarde ya no había nada que hacer por él, todos parecíamos muñecos de trapo pidieron saliéramos de la habitación y recuerdo que cuando le preguntaron a mi inconsolable madre que le pondrían para velarlo ella con lagrimas en los ojos y sabedora de lo que representaba dijo…Pónganle su saco blanco.

Desde ahí en su humilde casa aprendimos a sacar todo lo que guardábamos para ocasiones especiales,  a utilizar nuestras cosas a no dejar nada para el otro día, a decir te quiero y te amo en el momento a no guardarlo y a dar sin pretender recibir.

Esta reflexión es real, es de mi familia pienso que es hermosa y que nos enseña a no dejar para mañana lo queramos hacer hoy, a vivir nuestra vida al día, a valorarnos a hacer un esfuerzo grande por no dejar que  la costumbre se apodere de nosotros de nuestro entorno.

Papá te extrañamos mucho gracias por todas tus enseñanzas, tus valores y tu amor a 18 años de tu partida te seguimos mencionando como si estuvieras aquí te amamos Lucero, Xavier, Diego, Carlos y Rodrigo.

¿Y tú qué esperas para valorar en vida a tus seres queridos?

 

Reflexiona y actúa.

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