“Voy a luchar para que siga vivo el museo”

El espacio de Tere Cisneros cerró por la contingencia del Covid-19, se sustenta por los donativos de acceso y ahora no tienen dinero para el pago de renta
“Voy a luchar para que siga vivo el museo”
Foto: Cortesía
25/05/2020
06:00
Redacción Querétaro
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Cuando llegan a la puerta del Museo México ¡Me encanta!, ubicado en el centro del municipio de Tequisquiapan, algunas personas dicen: “¡Ah, pero cobran!” y dudan en entrar. Pero una vez que inician el recorrido, quedan encantados y muchos hasta lloran, porque recuerdan su infancia al ver las 223 escenas en miniatura que evocan las tradiciones mexicanas.

“Y siempre preguntan, ¿quién hizo las piezas? Y a la hora que saben que todo lo hice yo sola, se admiran aún más. Son tantas muestras de agradecimiento y eso es muy gratificante. A veces digo, Dios mío, podría estar ya jubilada, en mi casa regando plantitas, pero no, voy a mantenerme, voy a luchar para que siga vivo el museo”, dice Tere Cisneros, creadora y directora de México ¡Me encanta!

Tere comenzó montando en su casa un nacimiento en miniatura, hace más de 35 años, que fascinaba a los amigos y visitas. En 2008 se convirtió en un proyecto y en el Museo Regional de Querétaro tuvo su primera exposición.

La idea siguió creciendo y se fueron aumentando las escenas. Luego se presentó en la Delegación del Centro Histórico, Galería Libertad, y en el Centro Educativo y Cultural del Estado de Querétaro Manuel Gómez Morín, donde recibió más de 11 mil visitas.

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Ahí Tere se dio cuenta que necesitaba un lugar propio. Después de buscar apoyo para abrir el museo miniatura en Querétaro, encontró finalmente su lugar en el municipio de Tequisquiapan. Y el 12 de abril de 2014 se inauguró el Museo México ¡Me encanta!, Tradiciones Mexicanas en Miniatura. En el año 2016 se recibió la invitación para presentar las piezas del recinto en la feria de San Marcos, en Aguascalientes, y en San Juan del Río, con gran éxito.

El espacio se ubica en la calle 5 de Mayo número 11, en el centro de Tequisquiapan, pero actualmente se encuentra cerrado debido al confinamiento impuesto por el coronavirus, situación que ha traído afectaciones, porque de la cooperación de acceso que se pide a los visitantes, se recauda dinero para pagar la renta y el resto de los servicios.

“El 17 de marzo fue el último día que abrimos, debido al coronavirus, y sí nos ha afectado mucho porque ese museo depende de la cooperación que dan las personas a la entrada, entonces ahora estamos con la preocupación que no tenemos para pagar ninguno de los gastos: renta, luz, agua y teléfono, eso es lo más urgente, y como somos una asociación civil, no es donataria, somos dos señoras adultas mayores, mi amiga Susana Romo y yo, que quieren seguir manteniendo ese museo, pero voy a seguir hasta donde pueda para buscar ayuda, para mantenerlo vivo, ya lo he hecho en otras ocasiones y voy a seguir luchando para sacarlo adelante”.

Además del donativo de entrada, tienen artesanías en miniatura a la venta, que se adquieren directamente con los artesanos, como una manera de apoyar y de dar a conocer su trabajo; también ofrecen algunos souvenirs con el sello del recinto. “Pero claro, mantener un museo no es fácil, ni mantenerlo ni atenderlo, somos sólo yo y mi amiga Susana, y no es nada fácil”.

Tequisquiapan es un lugar turístico y al museo han llegado visitantes de 66 países; su registro de visitas llega hasta las 11 mil personas al año. Sus principales promotores son los comentarios de boca en boca y las recomendaciones a través de internet.

“Pero sabemos que mucha gente ni lo conoce y eso es lo que más quiero, que lo conozcan, porque sí vale la pena. En el cuaderno de comentarios la gente nos dice que vale la pena todo el fuerzo que se hagamos por mantener el museo. Y sí, este museo es para que las personas se sientan felices y recuerden la riqueza que tenemos en México. Es un legado para las futuras generaciones”.

Y mientras Tere espera que termine la cuarentena para abrir el espacio, trabaja en dos nuevas escenas, se trata de un puesto de juguetes tradicionales hechos a mano, que está realizando con materiales que ha encontrado en casa, para evitar salir. Además de una peluquería, todo en miniatura, esa es la especialidad del museo que ha conquistado a su público.

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Colorido, tradiciones y diversión 

La sede está en el municipio de Tequisquiapan.

El museo  está formado por 223 escenas en miniatura de la vida cotidiana de México, costumbres, oficios y fiestas.

Todo está elaborado a mano por su autora, Tere Cisneros, originaria de Querétaro.

El recinto  tiene un área de juegos de mesa tradicionales, como lotería, serpientes y escaleras, oca y  damas chinas, con los que los visitantes se divierten al  concluir el  recorrido.

Para llevar un recuerdo más del museo hay una tienda de artesanías y miniaturas.

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