Con El deber de memoria y Memorias zurcidas, exposiciones que se presentan en Galería Libertad y Museo de Arte Contemporáneo Querétaro (MACQ), Gustavo Villegas continúa documentando, desde la pintura, historias alrededor de la destrucción.

En entrevista con EL UNIVERSAL Querétaro, Gustavo explicó que realizó una serie de entrevistas a personas que vivieron el sismo de 2017, y utilizó el modelo de portadas de distintos periódicos nacionales, para contar sus historias. Así que, además de pintor, tomó el papel de periodista para realizar este proyecto.

En una de las portadas que pinta de EL UNIVERSAL, cuenta el relato de Claudia, una cineasta que está en casa escribiendo un guion y su mascota le insiste en salir.

“Su historia va un poco de cómo salió del edificio y recorrió la ciudad y cómo volvió por una ciudad destruida en este andar. Otra de las piezas cuenta la historia de Flor, una señora que en el 2017 tenía su hijito muy pequeño y tenía a su mamá muy enferma. Entonces, empieza el temblor y las dos estaban muy asustadas, la hija de la mamá dijo: ‘Vámonos’. Y la mamá que estaba enferma en cama, dice: ‘Yo no puedo irme, tú tienes un hijo, yo ya viví, por favor, vete tú’. Ella alcanza a salir y el piso donde estaba la mamá colapsó y ella quedó atrapada, obviamente falleció. Flor se sentía culpable por haber dejado a la mamá ahí y al final de muchos años de estar trabajando con este asunto, ahora lo que dice Flor es que tiene que honrar la memoria de su madre y vivir, dice: ‘Que mi vida tenga un significado especial’”, detalla el pintor.

La tragedia del sismo del 19 de septiembre de 2017, presentada desde lo visual por Gustavo Villegas, se divide en tres núcleos, Ruinas sísmicas como fragmentos que reúne trípticos y dípticos pictóricos que asocian imágenes de edificios derrumbados recuperadas en redes sociales. Ruinas sísmicas como noticia, son pinturas que imitan la portada de los periódicos. Mientras que Zurciendo ruinas sísmicas reúne composiciones cromáticas hechas con pedazos de ropas usadas obsequiadas al artista por parte de las personas entrevistadas.

FOTO. ROCÍO G. BENÍTEZ/ EL UNIVERSAL QUERÉTARO
FOTO. ROCÍO G. BENÍTEZ/ EL UNIVERSAL QUERÉTARO

Una metáfora de la vida

Gustavo Villegas tiene varios años pintando sobre la destrucción, autos chocados, incendios, destrucciones naturales, la destrucción de los objetos con el paso del tiempo y el desgaste. Y refiere que en cada caso hay una estética diferente, de ahí su interés por hacer el registro pictórico.

“Mi interés parte de que hay diferentes tipos de estéticas, mi interés inicial en la destrucción tiene que ver con los diferentes tipos de estéticas que existen, no existe una estética del horror, una estética de la destrucción o una estética de la fealdad y siempre me ha parecido que ahí radica como mi interés, porque me parece que existe en la ruina, en el escombro, en la lámina doblada de un carro, un momento de estético”.

Además, explica que la destrucción es también una metáfora de la vida, pensando en la enfermedad y la vejez.

“Mi trabajo tiene que ver mucho con la metáfora de la vida y del ser humano y cómo de alguna otra forma sin darnos cuenta también nos estamos desgastando, enfermando, porque todo está en movimiento y sin darnos cuenta esos movimientos nos hacen cambiar. La destrucción es una cosa natural, que tiene que suceder, yo por ejemplo, me estoy haciendo viejo”, detalló el artista.

En esta exposición, Gustavo Villegas experimentó con el trabajo textil.

“Estoy como enloquecido con el textil. Yo ya tenía muchas ganas de trabajar con textil desde hace mucho y ahorita lo hice. Y quiero seguir trabajando con el textil y la temática”, refirió.

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