¿Qué es más fácil, dar o recibir? (Segunda parte)

El saber recibir implica una postura de humildad. Tiene que ver con el aceptar del otro lo que está dispuesto a darnos

¿Qué es más fácil, dar o recibir? (Segunda parte)
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Vida Q 20/02/2021 04:51 Eva Maldonado Actualizada 10:28

¿Qué reciben las personas tomadoras?

Justo lo que dan las personas dadoras y muchísimo más. Reciben atención principalmente, absorben de sus semejantes, llámese pareja, hijos, familia, compañeros de trabajo, etc., reciben apoyo económico incluso si no lo necesitan; suelen conseguir quien los cuide, los acompañe, los escuche, quien ceda a sus caprichos y siempre encuentran quien se compadezca de ellos para atender sus necesidades. Son expertos en justificar su actitud tomadora porque siempre tienen la sensación de que algo les falta y según ellos, sus necesidades son mayores que las del resto.

Las personas tomadoras no siempre lo son en su totalidad, puede ser que decidan dar en algún momento, pero por lo regular tiene que ser algo que no les cueste, que les sobra o que no salga de sí mismas, y solo dan a quienes según su juicio, lo necesita; la acción de dar en ellos es condicionada y regularmente se justifican para no dar.

El saber recibir implica una postura de humildad. Tiene que ver con el aceptar del otro lo que está dispuesto a darnos, no importa si desde nuestra perspectiva no cumple con nuestras solicitudes o lo que nosotros daríamos en su lugar. Al recibir también debemos ser incondicionales, es decir, no esperar que la otra persona lo haga con cierta regularidad, si es que no ha sido un acuerdo; especialmente si ves que para la otra persona ya está rebasando sus propios límites. Saber recibir implica ser agradecido. Un ejemplo muy común de no saber recibir es: alguien te hace un cumplido reconociendo un esfuerzo o un logro tuyo y le contestas: “tuve suerte”, “no es para tanto”, o le haces una observación personal descalificándote. Otro ejemplo es cuando alguien ofrece invitarte algo que quiere compartir contigo y tú lo rechazas diciendo: “no te hubieras molestado” o “no es necesario”. Es que ¿no crees que auténticamente alguien quiere darte algo solo por el placer de hacerlo? Creo que podrás recordar sin esfuerzo alguna ocasión cuando tu quisiste hacer algo por alguien desde el fondo de tu corazón, o te esmeraste en preparar un regalo con la mejor de las intenciones y fuiste rechazado.

¿Entonces que es mejor, dar o recibir?

Como en todo debe existir un equilibrio. No quiero decir que a veces seamos solo dadores y otras veces solo tomadores, la cosa no funciona así. A lo que me refiero, es que hay que saber hacer ambas cosas. El equilibrio radica en permitir que ambas posturas se den, el dar y el recibir; sin llevarse a los extremos. Recuerda que el sacrificio no debe considerarse como una cualidad en ambas acciones.

Deepak Chopra en su libro “Las 7 leyes Espirituales del Éxito” (1994), o de la vida; menciona que existen principios naturales para crear lo material o lo tangible. El principio al que me refiero en este artículo es la “Ley de Dar y de Recibir”; siendo éste un intercambio dinámico, armonioso y constante entre las personas. En términos sencillos, este autor explica, que frenar este intercambio dinámico es como interrumpir el flujo sanguíneo en el cuerpo, por ejemplo, como sucede cuando se tapa una arteria. El flujo del que se habla en este intercambio de dar y de recibir es una energía vital, como si fuera una “moneda corriente” que tiene que circular, como en un proceso de compra y venta, por dar otro ejemplo común. Tal cual, esta Ley de dar y de recibir dice simplemente: que dar engendra el recibir, y el recibir engendra el dar; por lo que no puede estar uno exento del otro.

La clave de dar y de recibir…

Más que solo respetar o seguir una ley, es aún más importante, la intención con la que se da y con que se recibe. Por ejemplo, si hay pesar en el dar, se siente pesar al recibir, solo por esto, el flujo dinámico también se interrumpe. La intención al dar, debe ser de servicio, de crear felicidad en quien da y en quien recibe, este intercambio auténtico y amoroso, que nace del corazón, sostiene y sustenta la vida; por lo tanto, genera abundancia y prosperidad en los involucrados y se expande a sus entornos. Por eso entre más damos y recibimos, estas acciones se multiplican y sus efectos también. Dar es una decisión al igual que recibir, por lo que se requiere de voluntad. A medida que aumenta nuestra capacidad de dar, también aumentará la de recibir. Un dicho mexicano muy común es: “hay que hacer el bien sin mirar a quien”; porque en la simple acción de dar algo de nosotros, no importa quien sea el receptor.  

Recuerdo que en un entrenamiento de coaching ontológico aprendí que la respuesta correcta en este intercambio dinámico es: “un placer”. Por ejemplo, al dar o al recibir la respuesta es: ¡Gracias! y por costumbre tu devuelves un: “de nada” […], aquí no hay un efecto positivo o de continuidad. En cambio, si tu respuesta es: “un placer”, estás indicando que recibes con amor y a la vez generas que ese sentimiento de cooperación y apoyo permanezca y se expanda. Pienso que cuando todos los seres humanos en el mundo podamos dar la respuesta automática: “un placer” después del “gracias”, será la señal de que somos conscientes de que somos parte de un todo y que lo que hacemos hacia afuera, tarde o temprano regresa; por lo que podremos especial atención en lo que damos y en lo que recibimos.

Y justamente en estos momentos de crisis mundial, que no solo se remite a lo sanitario o de salud; es que debemos activar y mantener este flujo dinámico de energía positiva en la humanidad. Hace falta que como seres humanos ejerzamos los valores que sumen al bienestar general más que individual. Es precisamente esta Ley de dar y de recibir donde necesitamos a los demás para cumplir con estas acciones, es un ejercicio que no podemos hacer solos. Es tiempo de sembrar esas semillas “dadoras” y “receptoras” para que sea más sencillo acoplarnos a las nuevas realidades que están llegando inevitablemente. Esto significa estar dispuestos a dar conscientemente lo que sea necesario de nosotros mismos para que la adaptación sea más pronta y los valores se mantengan en nuestra sociedad, que tanta falta nos hace cuidar…

La autora

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Eva Maldonado, experta en logoterapia, resalta  que es momento de sembrar semillas “dadoras” y “receptoras”

Viridiana Albarrán 

Twitter: @virialb_

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