Vida Q

La trágica historia del perrito Pimpón, el Hachiko mexicano en Querétaro

La conmovedora historia de Pimpón, vive en una estatua que recuerda su eterna lealtad en la Alameda Hidalgo

La conmovedora historia de Pimpón, vive en una estatua que recuerda su eterna lealtad en la Alameda Hidalgo. Foto: @maximiliano1_mx, X
28/08/2025 |14:36
Jessica Gayosso
Redactora en los sitios regionales de EL UNIVERSALVer perfil

En Querétaro existe una historia que conmueve a las personas cada vez que pasan por un monumento: la del perrito Pimpón, nombrado por los vecinos como el “ mexicano”, en referencia al perro japonés que esperó durante años a su dueño al fallecer.

La tierna, pero triste estatua se encuentra en la Alameda Hidalgo en el camellón de la calle Pasteur.

Cuentan los locatarios que supuestamente el que era su dueño lo rescató de la calle, y desde ahí, Pimpón lo acompañaba todos los días a tomar la ruta a su trabajo, pero un día un camión atropelló al hombre. El perrito se quedó esperándolo, aguardando pacientemente, días tras día, con la esperanza de reencontrarse con él.

Lee más:

Este monumento se hizo en honor a la lealtad del lomito, quien se negaba a abandonar el punto donde vio por última vez a su dueño.

Estatua de Pimpón en la calle Pasteur. Foto: Facebook Carlos Sampson Zaldivar

Usuarios en redes sociales detallaron que el perrito acompañó al dueño al trabajo por 8 largos años, pero que el señor fue atropellado por un transporte de la ruta 7, dejando a Pimpón esperándolo.

"El perro se llamaba Pimpón (...) tras 5 años de esperar al dueño, murió de causas naturales", agregaron.

Sigue leyendo:

Por otro lado, también señalan que la estatua de Pimpón es en realidad la representación de un perro que adoptó Maximiliano en su estadía en Querétaro.

El perro del gobernador de Querétaro

También existe otra historia que ronda al monumento. De acuerdo con el Museo de las Ánimas de Querétaro, la estatua, realizada en 2014, se hizo en honor al perrito Tepo que era mascota del presidente municipal de Querétaro, Roberto Loyola.

Cuenta una leyenda que la estatua cobra vida, por eso la gente que pasa por el monumento “le da de comer” al perrito.

Hay una replica de esta estatua en el Museo de las Ánimas, así que puedes visitar cualquiera de las dos. ¿Tú qué sabes acerca de este monumento tan representativo de la capital de Querétaro?

Te recomendamos