La inspiración surge de distintas maneras para Fresvinda Villa y Víctor López, aunque este par de amigos y artistas están conectados por el mismo amor a la tierra, y ese sentimiento es lo que los llevó a crear Desde el surco, exposición que presentan en Galería Libertad como un homenaje a los pueblos de donde provienen, las montañas, el campo, la agricultura y aquellos familiares que tocan lo más profundo de sus recuerdos.
Fresvinda es originaria de Tacámbaro, Michoacán; y Víctor, de San Miguel Albarradas, Oaxaca. Ambos llegaron a Querétaro a estudiar artes, hace más de 15 años.
Fresvinda sigue produciendo en Michoacán, y Víctor decidió radicar de forma permanente en tierras queretanas, formando parte de iniciativas como la Madriguera Gráfica y en años más recientes abrió un taller y galería personal que lleva su nombre. Con la muestra Desde el surco volvieron a retomar todo aquello que han vivido, memorias, sentimientos, que ahora comparten en una serie de grabados e instalación.
“Con Fresvinda no había trabajado, pero cada vez que nos encontrábamos, platicamos de nuestros procesos y coincidimos en muchas cosas, cada quien abordando desde su perspectiva y oficio, pero siempre centrados en la gráfica como una metáfora del surco, por eso es que Desde el surco es un homenaje a nuestras familias que se dedican a la agricultura, y hay conceptos que se mezclan, como metáforas del acontecer diario del campo, el oficio de nuestras familias, con conceptos gráficos”, explica Víctor.
Un ejemplo claro de esa relación entre la agricultura y la gráfica es el surco, en el campo se abre la tierra, se crea un surco para sembrar y en la gráfica se talla la superficie para formar una imagen.
“El surco traza el camino por donde la semilla ha recorrido para susurrar nuestro legado que se encuentra, más allá del llamado folclore, y es aplicado a nuestra labor de grabadores. Los abuelos, padres y madres trabajan la tierra dibujando en ellas con semillas que darán paso a la santa trinidad: frijol, maíz y calabaza, con ayuda de la coa, azadones y picos, y así como ellos en la madera se forman en el filo de la gubia, los rastros de los conceptos que hablan sobre los procesos de la tierra en las manos de la gráfica. [...] Esta exposición narra las experiencias del campo y la montaña, una visión del área 22, donde el calor se esconde hasta hacer llorar a las cigarras por unas gotas de lluvia, hacemos surcos y hoy compartimos nuestra cosecha”, se lee en el texto de sala de la exposición.
Las personas que han conocido, además de los recuerdos, son fuentes de inspiración; para Fresvinda fueron los artistas Artemio Rodriguez y Rafael Silva en cuestiones de gráfica, al igual que sus hermanas fueron un ejemplo a seguir, porque de niña las veía dibujar mariposas. Hoy, para Fresvinda, el “dibujar es parte de la esencia del humano”.
A Víctor, desde pequeño, sus padres le inculcaron la disciplina del taller, porque también son zapateros, y trabajando en igualar zapatos y chamarras aprendió la teoría del color, elemento básico en la pintura.
Durante la pandemia, el artista originario de Oaxaca sintió más la lejanía de su familia, y una manera de estar con ellos fue incluirlos en sus obras, así plasmó sus memorias en los paisajes que, junto a Fresvinda, presenta en Desde el surco, muestra que permanecerá en exhibición hasta el 28 de mayo, en Galería Libertad.