Fray Junípero, al Panteón de los Queretanos Ilustres | Querétaro

Fray Junípero, al Panteón de los Queretanos Ilustres

El cronista Andrés Garrido del Toral dice que debería haber más estatuas del santo que llegó a la Sierra Gorda

Fray Junípero, al Panteón de los Queretanos Ilustres

Fray Junípero, al Panteón de los Queretanos Ilustres Foto: Especial

Vida Q 09/09/2020 05:14 Miguel Ángel Vichique Actualizada 09:06

Fray Junípero Serra fue “humanista y civilizador de excepción, es el único santo que ha pisado territorio queretano”, señala Andrés Garrido del Toral, y apunta: “yo lo llevaría en efigie al Panteón y Recinto de Honor de las Personas Ilustres de Querétaro”.

El cronista del estado de Querétaro indica que actualmente existen dos estatuas: “la muy bien hecha en bronce, con yunque y cincel en el jardín de La Cruz y otra en Jalpan, de cantera, misma que a cada rato la cambian a Tancoyol”.

Explica que instalaría más estatuas: “colocaría una en las cuatro plazas misionales restantes, afuera de cada templo misional, pero sobre todo, y con el permiso del Ayuntamiento de Querétaro, lo colocaría en el Panteón y Recinto de Honor de las Personas Ilustres de Querétaro”. Y lo haría “para que la población, sobre todo los niños y jóvenes, se den cuenta que el camino es el trabajo y el amor incondicional, no el ocio ni los vicios”.

Respecto al ángulo más fascinante de Fray Junípero, menciona el hecho de “predicar con el ejemplo y no nada más con palabras”, también que “era muy trabajador y fuerte a pesar de su pequeña estatura”.

En cuanto al mayor aporte cultural: “la integración a la civilización de un territorio áspero y hostil que no había podido ser conquistado mediante la bota y espada militares, durante más de dos siglos”.

Y sobre la importancia de las misiones barrocas de la Sierra Gorda, destaca que son “todo un orgullo artístico y turístico, pero también de espiritualidad”.

Además de conferencista sobre la vida y obra del fraile, Garrido del Toral —junto con Araceli Ardón, Gerardo Proal y Gonzalo Alcocer de Jáuregui—, es autor del libro Los Caminos de Fray Junípero Serra en Querétaro.

Conocedor y estudioso de este personaje, recuerda: “Desde los 19 años lo leí en obras que editó el gobierno de don Rafael Camacho Guzmán, con motivo de la restauración de los templos misionales, pero ya muy a fondo, como cronista del estado en 2013 que el gobernador José Calzada me encarga un libro novedoso sobre el ahora santo Junípero Serra y me presenta a la brillante empresaria Verónica Valverde para hacerlo realidad. Todo mundo se queda con lo que escribieron Francisco Palou y Monique Gustin, pero no había nuevas perspectivas de estudio y yo afortunadamente pude encontrar el camino verdadero que siguió el muy venerable franciscano”.

Manifiesta que, “seguramente, como presidente de las misiones en Sierra Gorda de 1750 a 1753, sí recorrió los caminos reales que comunicaban a las cinco misiones para supervisar los trabajos de evangelización, construcción, capacitación para el trabajo”, entre otras actividades. Y también de Jalpan “regresó cuando menos en dos ocasiones a la capital para recibir encomiendas como la de inquisidor en Sierra Gorda o para responder acusaciones de los hispanos propietarios Zaldívar, presuntamente afectados por Junípero al repartir sus tierras en favor de indígenas en lo que hoy es el Saucillo, municipio de Jalpan”.

Pero, el cronista aclara: “a la ciudad de Santiago de Querétaro no llegó sino hasta 1767 para encaminarse a Guadalajara y Puerto de San Blas y de allí para Baja California. En algunas de las ocasiones que regresó de California para la Ciudad de México a responder acusaciones calumniosas de sus enemigos políticos, pasó por el convento de La Cruz de Querétaro para ser atendido de urgencia por haber sido envenenado en Celaya o en Querétaro con una copa de vino emponzoñada”.

“Humanismo y civilización” es el legado que Fray Junípero dejó a los queretanos, dice Garrido Del Toral y recalca: “la historia nos da grandes lecciones y en lugar de derruir las estatuas de Junípero deberíamos promover más su imagen y seguir su ejemplo de mejorar las condiciones de vida de sus semejantes”.

Lo anterior, debido a que la “ignorancia de unas minorías xenofóbicas, generalmente mal informadas”, fue la causa de que en junio pasado tanto en San Francisco como en Minneapolis, hayan atentado contra estatuas del santo.

Los agresores, concluye, son “minorías que toman como moda doctrinas superfluas que quieren juzgar el pasado con criterios del presente”.

Comentarios