Fondo Editorial UAQ prepara nuevas publicaciones

Con la dirección de Federico de la Vega, el Fondo Editorial UAQ ha publicado casi un centenar de títulos

Fondo Editorial UAQ prepara nuevas publicaciones
Foto: Cortesía
Vida Q 04/05/2021 05:01 Rocío G. Benítez Actualizada 10:00

Aunque la pandemia frenó su ritmo de producción, el Fondo Editorial de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) siguió trabajando, y de la mano de su director, Federico de la Vega, reafirma su compromiso con los libros en este 2021.

Hasta ahora han publicado cerca de 100 títulos y hay varios libros en imprenta: Conversa-Tario de Francisco Tario, La esfera del reloj. Breviario flotante de la poesía mexicana del ensayista Luis Vicente de Aguinaga, ¿O es sólo el pasado? del poeta Christian Peña, Función de Mandelbrot de José Homero y Cien años contra el fantasma del caudillo, del ensayista Víctor Manuel Mendiola.

Obras de María Baranda, Adolfo Castañón, Pura López Colomé, Daniela Camacho, Efraín Bartolomé y Francisco Hernández también estarán en los próximos meses en el catálogo del Fondo Editorial de la UAQ.

Federico de la Vega comenzó a trabajar como editor de la UAQ en mayo de 2016, por invitación del entonces rector Gilberto Herrera Ruiz. El 17 de febrero de 2017 se inauguró oficialmente el Fondo Editorial Universitario y tiempo después, Teresa García Gasca, actual rectora de la UAQ, refrendó su confianza para seguir con el proyecto editorial.

Dentro de los proyectos editoriales literarios, “Libro Mayor” es su colección dedicada a la poesía de autores mexicanos y latinoamericanos. Entre sus títulos se encuentran El poema estaba de Eduardo Milán, Libro de horas de Elsa Cross, Filia índica de Reynaldo Jiménez, Primer mundo de Francisco Magaña, La faena de Diana Bellessi, Los instrumentos de la pasión, de David Huerta, Luciérnagas de Reina María Rodríguez, Melville en Jerusalem de Vicente Quirarte, Kyrie de Jorge Esquinca, Diario de poemas incómodos de Kenia Cano y Tablas de restar de Ernesto Lumbreras, entre otros.

“Prosa Nostra” es la serie de ensayos literarios, en donde destacan los títulos Los raros de Rubén Darío, Voces de Antonio Porchia, Las comidas profundas de Antonio José Ponte, La mala memoria de Tere González Arce, Ensayos simultáneos de José Balza, ¿Hay algo más tenaz que la memoria? de Alejandro Toledo y Visita guiada a una sala de estar de Pura López Colomé.

“Estudios Literarios” está destinada a la publicación de trabajos de investigación monográfica, donde especialistas han abordado la obra de autores como Alfonso Reyes, José Lezama Lima, Michel Ende, Jesús Gardea y Efrén Hernández. Y “Cuadernos de Lectura” es una colección dedicada al fomento del libro y la lectura, a través de ensayos breves, editados en pequeños libros que se distribuyen en formato de bolsillo y a precios muy accesibles.

En entrevista con EL UNIVERSAL Querétaro, el director del Fondo Editorial UAQ platica sobre los proyectos y sus nuevas publicaciones.

¿Afectó la pandemia la producción y distribución de sus libros?

Desde luego. El confinamiento que hicimos afectó nuestras vidas y nuestros procesos de edición. Y no fue para menos: el mundo entero se detuvo. El papel escaseó en esos momentos y los impresores detuvieron sus máquinas durante tres meses. Sin embargo, debo decir que hoy más que nunca agradezco mi oficio y mi trabajo: cuando tuvimos que guardarnos en casa, tuve la compañía de mi biblioteca y la posibilidad de seguir editando nuevos libros. Después de los tres meses del confinamiento más severo, regresamos a la oficina y seguimos trabajando, pero a un ritmo más pausado, lo que retrasó las publicaciones proyectadas para 2020. No obstante, lo que más nos afectó de la contingencia sanitaria fue la labor del fomento del libro y la lectura que habíamos logrado hasta ese momento, porque llevábamos un ritmo muy constante de eventos para un público que ya era asiduo y, de golpe, tuvimos que suspender y cancelar los programados para esas fechas. Como todas las actividades que realizamos son de forma presencial (lecturas de poesía en el Patio Barroco, conferencias y presentaciones de libro), decidimos detenernos durante el año pasado y concentrarnos en la labor de la edición para compensar los contratiempos.

Eduardo Núñez, secretario de Extensión y Cultura Universitaria, habló de la necesidad de poner en venta en línea los libros del Fondo Editorial UAQ, así como ediciones digitalizadas, ¿cómo va ese trabajo y para cuándo estaría disponible al público?

Efectivamente. A partir de este año, la Dirección del Fondo Editorial forma parte de la Secretaría que encabeza Eduardo Núñez y uno de los tantos pendientes que nos ocupan es el punto de venta en línea para que los libros puedan adquirirse desde cualquier ciudad. Trabajamos en este proceso en compañía de más direcciones y coordinaciones de la propia Secretaría, ya que es un tema complejo, pues precisa de la participación de muchas áreas de la universidad, así que esperamos que sea muy pronto cuando podamos anunciar este nuevo espacio.

Como lector, escritor y editor dedicado a los libros en su formato físico, ¿qué ventajas ves en este acercamiento del libro con la tecnología? Aunque claro, el acercamiento no es nuevo, pero la pandemia hizo hincapié en lo digital.

El acercamiento del libro con la tecnología se dio desde Gutenberg. Llevamos siglos aplicando los mismos principios y procedimientos industriales para la impresión de libros. Fue hasta mediados del siglo pasado cuando las máquinas comenzaron a modernizarse y desde los ochenta la llegada del “desktop publishing” nos ha ofrecido una comodidad envidiable para la edición. Desde luego, el perfeccionamiento de la cultura digital nos permitió llegar al mayor avance moderno para el procesamientos de archivos: el pdf, y con él todas las ventajas de acceso y consulta. Ahora bien, recuerda que los dispositivos electrónicos son más caros para la economía y para el medio ambiente: su vigencia caduca en poco tiempo, es decir, se vuelven herramientas obsoletas en pocos años y son altamente contaminantes, a diferencia del libro impreso en papel, que ha demostrado su durabilidad en el tiempo usando solamente fibras naturales que son reciclables y renovables. Por estas razones siempre he defendido el libro tradicional. Además, pienso que depende mucho del tipo de contenidos: no puedo negar que en los medios digitales existe la oportunidad de llevar a más lectores obras de corte académico y de consulta, por ejemplo, de una manera única; pero muchos otros lectores siguen consumiendo arte y literatura desde el soporte impreso. En México, las ventas de libros digitales durante 2020, según la Caniem, solamente representan un 2% del total. Esto revela que, no obstante lo atractivas que son las herramientas electrónicas para la lectura, el público lector sigue prefiriendo el libro impreso en papel.

¿Cuáles son los títulos recientes del Fondo de la UAQ?

Hace un par de meses publicamos la primera coedición con el Fondo de Cultura Económica, la Iconografía de Octavio Paz que realizó Rafael Vargas. El libro reúne fotografías de los momentos más significativos de la vida literaria de nuestro Premio Nobel de Literatura. De poesía aparecieron Cámara oscura de Octavio Armand, Lo que se pudo ver de Anaïs Abreu D’Argence, Apuntes de un naturalista de José María Espinasa, Libro de horas de Elsa Cross, Kyrie de Jorge Esquinca, Un rosario de huesos de Jorge Humberto Chávez y Señales luminosas bajo el cielo de cobre de Margarito Cuéllar; y en ensayo, Visita guiada a una sala de estar de Pura López Colomé.

¿Y los libros que están próximos a salir?

Tenemos en prensa un libro que reúne una colección de estudios académicos dedicados a la obra y vida de Francisco Tario, coordinado por Alejandro Toledo y Alejandra Amatto de la UNAM. Se titula Conversa-Tario, y además de los estudios se incluyen “Tres historias eróticas”, que son dibujos al lápiz realizados por Tario, que hasta ahora se han mantenido inéditos. El libro incluye la correspondencia de Tario con su esposa, Carmen Farell, documentos también inéditos.

Otros libros que tenemos en prensa son La esfera del reloj. Breviario flotante de la poesía mexicana de Luis Vicente de Aguinaga, ¿O es sólo el pasado? de Christian Peña, Función de Mandelbrot de José Homero y Cien años contra el fantasma del caudillo de Víctor Manuel Mendiola, con el que conmemoramos los 100 años de La suave Patria de Ramón López Velarde.

¿A quién te gustaría invitar para que publique bajo el sello UAQ?

Actualmente estoy trabajando con poetas que admiro profundamente y que me han dado su confianza para publicar sus libros. María Baranda, Adolfo Castañón, Pura López Colomé, Daniela Camacho, Efraín Bartolomé y Francisco Hernández son algunos autores que en próximos meses estarán en el catálogo.

¿Qué piensas de la escena literaria y editorial de nuestra ciudad?

Que el rigor crítico y la disciplina son dos asuntos que no deben perder de vista ni editores ni escritores. Deben comprender que se trata de un oficio de largo aliento y que precisa de cuidado y diligencia para poder llevar a buen puerto los proyectos que se plantean. Con esto quiero decir que el hecho de publicar un solo libro no hace a una editorial ni uno se hace editor y escritor; tampoco el membrete de editor en la página legal o en el título de una portada hacen al editor o al escritor... Creo que un editor, un escritor, se forjan con los años, con la experiencia, y son títulos que deben dar los mismos autores y lectores, no uno mismo. Y cuando me preguntas qué falta, recuerdo unos versos del poema “Desinstrucciones” de Francisco Cervantes: “Si puede andar, camine./ Tome el sendero equivocado. / Y no se arrepienta. / Va usted correctamente / Quién sabe a dónde”.

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