Quien recorre las calles de este pueblo percibe de inmediato la fuerza de la naturaleza y el profundo eco de su pasado minero. Pasear en este lugar te lleva a explorar un escondite entre montañas y densa neblina.
Entre rutas y caminos de piedra se alberga el encantador pueblito de San Joaquín con sus hermosos paisajes y actividades al aire libre.
El mundo parece desvanecerse entre nubes en San Joaquín porque este refugio y sus comunidades se encuentran suspendidas a 2 mil 500 metros sobre el nivel del mar, ofreciendo una experiencia mística y a la vez mágica.
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La mejor vista entre la neblina de las casas de teja roja es sin duda desde el Mirador de la Crucita, un punto que te da perceptivas únicas y paisajes que no podrás borrar de tu mente. Es la mejor ubicación porque está en uno de los puntos más altos del municipio, logrando que se vea hasta las montañas más lejanas.
Cuando baja la neblina, el pueblito se difumina a la vista, casi al grado de desaparecer por completo como si no existiera, por lo que es uno de los fenómenos de la naturaleza más apreciados en esta región de Querétaro.
Otra forma de disfrutar de los paisajes fríos y de la neblina es acudiendo a los parques ecoturísticos como el de La Escondida, en el que hay actividades extremas como la tirolesa y así puedas sentir que vuelas y te pierdes entre la naturaleza.
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Se encuentra abierto al público las 24 horas al día, toda la semana y para llegar desde la ciudad de Querétaro en automóvil toma la carretera federal 120 y 45 y después la estatal 100, a partir de allí solo sigue las indicaciones hacia el municipio de San Joaquín, te tomará alrededor de 2 horas y 15 minutos.
Caminar en San Joaquín entre el aire fresco, el aroma a pino y el sonido lejano de los huapangos crea una atmósfera de tranquilidad que no encontrarás en otra parte de Querétaro. Los colores más sobresalientes del pueblo es el rojo por sus casas y el verde intenso por sus bosques, así que en esta comunidad te puedes resguardar de la vida agitada de la ciudad.
Además del parque La Escondida puedes visitar el de Campo Alegre y la zona arqueológica de Las Ranas, un importante centro ceremonial con pinturas rupestres en su interior.
Y a 12 kilómetros del pueblo, hallarás la comunidad de Las Maravillas con hermosas cascadas que surgen de la exuberante naturaleza.
Por último, no olvides explorar el Museo Comunitario Mineral, una parada necesaria para conocer el pasado del pueblo y la evolución de su comunidad.