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”Escribir novela es un acto irresponsable”: Martín Caparrós

fue invitado a la FENAL 2019, igual que Jorge Carrión y Agustín Fernández Mallo, quienes también hablaron de sus procesos creativos

Foto: Rocío Benítez
03/05/2019 |05:30Rocío G. Benítez |
Rocío G. Benítez
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Mientras Martín Caparrós, quien acaba de terminar una historia sobre el año 2070, usa la palabra ‘Irresponsable’ para definir el proceso de escritura de una novela, porque se desconoce cuál será su resultado final; Jorge Carrión dice que la novela es ideal para especular libre y salvajemente; y Agustín Fernández Mallo confiesa que escribe a la par distintos textos, sin preocuparse si acabará en una novela, un poemario o un ensayo.

Martín, Jorge y Agustín fueron invitados a la Feria Nacional del Libro de León (FENAL), que está celebrando su edición número 30, para hablar de sus procesos de escritura, que brincan del ensayo a la novela, crónica y textos de viaje.

Caparrós acaba de terminar una novela sobre el futuro, que se desarrolla en el año 2070. “Tiene que ver con desarrollos, temas de inteligencia artificial, es una ficción de no novela, porque está escrito como una ficción pero es una ficción que se desarrolla en 2070, se habla de novela de no ficción cuando alguien toma la forma de novela para contar una realidad, una no ficción, esto (su nueva obra) toma la forma de no ficción para contar una novela, porque no sabes lo que va a pasar en 2070, cualquier cosa que se diga al respecto será ficción”, intenta explicar.

Sobre la crónica, género que ha marcado su obra, dice que se escribe antes de sentarse en la computadora, el trabajo comienza desde la visita a determinado lugar, viendo y escuchando sobre el tema a tratar, tomando notas, entrevistando a los protagonistas.

“En cambio la novela es sentarse irresponsablemente en el computador y ver qué pasa, tienes alguna idea, una intuición, y dices: ‘a ver a dónde me lleva esto’. A veces, también no es pura alegría, puede ser más desesperante, porque la crónica tienes como base todo eso que ya has hecho, y en la novela hay días en que a veces no sucede para dónde ir, porque no se me ocurre nada; en la crónica puedes usar todo ese apoyo previo para seguir adelante, en cambio una novela, el día en que no se te ocurre nada, dices: ‘eres el más idiota del mundo, nunca más en tu vida vas a escribir una página y no hay como salir’. Pero normalmente el trabajo de la novela es más leve en ese sentido, es más irresponsable, yo creo que la palabra es: irresponsable, en el otro hay una responsabilidad hacia la realidad que hace someterte a una cantidad de reglas”, detalla.

Jorge Carrión, escritor y crítico literario español, dice que su tema es el presente, habla de películas, serie, superhéroes y redes sociales, pero interrogantes sobre el futuro prefiere dejarlas a un lado, porque es un lugar incierto, dejando esto en claro, asegura que en el proceso de la novela, a diferencia de otros géneros, hay total libertad.

“El futuro es pura equivocación, siempre está desmintiendo a la ciencia ficción, pero la ciencia ficción es siempre el nuevo realismo, el realismo es anacrónico, es incapaz de representar el presente, y la ciencia ficción te permite tocar el nervio del presente, de modo que no quiero nunca responder preguntas sobre el futuro, quiero hablar del presente o del pasado, pero la novela es el lugar donde uno puede especular libremente, salvajemente, sobre el futuro, en mi próxima novela hablo del siglo XXI y XXII y de pronto meto unos extraterrestres, (…) en una novela puedo seguir el hilo hasta crear un alien y poner un OVNI; esa libertad total de la ficción, de la literatura fantástica, me parece extraordinaria”, dice el autor de “Librerías” y “Teleshakespeare”.

El escritor español Agustín Fernández Mallo, autor de “Trilogía de la guerra”, Premio Biblioteca Breve 2018, cuenta que escribe a la par diferentes textos, igual lee distintos libros a la vez, “existen distinciones en el género pero, cuando se me aparece una idea, el formato que puede tomar, novela, poesía o ensayo, es muy azaroso, tengo una idea y depende de cosas muy cotidianas que el lector no sabe, al final, escribir es algo más doméstico y azaroso”, porque, dice, depende del ánimo, de lo que vives en un día anterior y en el mismo transcurso del tiempo en que comienzas a escribir.