En un mundo digital, es importante el trabajo de los editores de libros, dicen en el Hay Festival | Querétaro

En un mundo digital, es importante el trabajo de los editores de libros, dicen en el Hay Festival

Durante la primera jornada, en el Museo de la Ciudad, integrantes de la industria editorial conversan sobre el trabajo que realizan en conjunto con los autores

En un mundo digital, es importante el trabajo de los editores de libros, dicen en el Hay Festival

En un mundo digital, es importante el trabajo de los editores de libros, dicen en el Hay Festival Foto: Sirse Rosas

Vida Q 02/09/2022 08:24 Sirse Rosas Actualizada 09:18

En un mundo cada vez más digitalizado, la publicación de libros y textos se vuelve cada vez más sencillo, eliminando a la editorial como intermediario para dar a conocer una obra al público final, pues publicar se ha vuelto algo más sencillo, ante la proliferación de empresas que a cambio de un pago hacen realidad tu libro, eliminando el papel del editor como filtro e intermediario entre autor y lector, y creando una falsa apariencia de accesibilidad directa entre ambos.

Este es uno de los temas del conversatorio Autor, editor: un viaje de ida y vuelta, encuentro que marcó el inicio oficial del Hay Festival 2022, en el Museo de la Ciudad, donde coincidieron los autores Pablo Duarte y Juan Tallón, conversando con los editores Silvia Sesé y Jacobo Zanella, sobre la compleja y enriquecedora relación entre autor y editor, una sinergia que incluso calificaron como una “historia de amor”.

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Ante la digitalidad, Jacobo Zanella, editor de la Editorial Gris Tormenta, consideró que este es un fenómeno al que se enfrentan actualmente muchas profesiones, no sólo en la literatura, sino en la fotografía, el cine, entre otras, considerando que, en el caso de la literatura, el editor está desapareciendo en México, lo que significa que “no pueden salvar al lector de un mal libro”.

“Y el lector necesita ser salvado de malos libros. Todo editor, sea de foto, de cine, de literatura, es un crítico, y esa lectura crítica hace falta en todo tipo de sociedades, esa lectura hace falta porque, visto desde arriba, es una construcción intelectual, social, que es importante”, comentó.

Si bien estas nuevas vertientes han democratizado la producción creativa, las propuestas que podrían destacar por su calidad o por otros valores, se pierden más fácil en ese mar de documentos, textos y publicaciones, agregó.

Por su parte, Silvia Sesé, de la Editorial Anagrama, con base en Barcelona, España, comentó que una editorial y un proyecto completo le “pone un marco a los libros que se incluyen en ese proyecto” y que significan muchas cosas, más allá del proyecto de presentación y promoción. Significa una historia, una tradición y que ese libro va a conversar con otros del catálogo, por lo que no se va a leer igual, sino que hará una diferencia al relacionarse con el resto de los libros.

“Me imagino y creo y sé que muchísimas de las propuestas que se presentan en estas plataformas, en realidad, el objetivo del autor último podría ser estar en ese marco: una editorial concreta y conversar con otros autores de esa editorial, y es una pena que no pueda ser (…) En las partes positivas, puede ser el sacarse un poco la espina y medirse también con los lectores espontáneos, lo que puede ser muy positivo para esos autores”, comentó.

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A este respecto, el escritor de Ilegible, Pablo Duarte, consideró que lo importante debe ser la lectura por sí misma, sin importar la plataforma o la forma en cómo el texto llegue a ellos, pues el acto de leer es lo que se busca; aunque señaló que al no haber un editor detrás, se podría perder la guía que el editor suele dar a la lectura para enriquecerla.

“No creo que necesariamente esté mal, pero sí se pierde una suerte de orientación, de cauce, de complemento, se pierde un diálogo, es como estar más silencioso al no tener esa presencia, esa voz. En ese sentido, creo que yo soy de los partidarios de que se publique cada quien como quiera, eso está perfecto, pero de no desdeñar ese diálogo posible”, mencionó.

Por su parte, el escritor de origen español, Juan Tallón, señaló que la digitalización es una consecuencia de lo que se vive en el mundo actualmente, donde las plataformas que permiten la publicación directa de libros, textos y otras obras literarias, brindan la posibilidad de “editar de forma barata, sustrayéndote a los filtros tradicionales”.

“Si tú eliminas ese filtro y directamente escribes y publicas con tus propios medios, eso se nota porque la calidad baja. Yo soy un firme partidario del libro en papel y un firme defensor de las lecturas críticas de los editores, no basta con tus relecturas, con tus reescrituras, necesitas los ojos de un editor, de una editora”, dijo.

Durante el conversatorio, ante un auditorio prácticamente lleno, se habló sobre la importancia de la relación que se construye entre el autor y su editor, pues no sólo son una crítica al escrito mismo, sino que se convierte en una historia detrás de la historia y un diálogo obligado.

“Hay un tipo de obras que son más interesantes, al hablar de los pequeños infiernos que hubo que atravesar”, aseveró Juan Tallón.

Tal fue el caso de su reciente libro Obra Maestra, el cual, según relata su editora, Silvia Sesé, partió de una conversación entre ambos, pues el proyecto ya había sido abandonado por Tallón, debido a todo lo que implicó darle forma, ante el cúmulo de entrevistas, investigaciones e información recabada.

“Cuando el autor le cuenta al editor lo que está haciendo, las dificultades, el brillo del descubrimiento de algunos datos, esa es la primera traducción de cómo me imagino yo esa obra, todo eso es absolutamente ficticio porque sólo tengo ese diálogo con Juan (Tallón), pero en ese momento yo estoy construyendo la obra maestra que yo me imagino”, relata la editora.

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