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De Colón, a estudiar música en la UNAM

Eduardo Reséndiz Luna iniciará su especialización en percusión, instrumentos que comenzó a practicar en el Conservatorio de Querétaro

Foto: Especial
17/09/2020 |04:00Rocío G. Benítez |
Rocío G. Benítez
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“Soy muy poco expresivo, pero sí estoy muy contento”, dice tímidamente Eduardo, joven de 19 años, originario del municipio de Colón, Querétaro, quien en unos cuantos días dejará su comunidad para comenzar sus estudios de música en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

En 2018, Eduardo Reséndiz concedió su primera entrevista a EL UNIVERSAL Querétaro, al ser uno de los tres seleccionados queretanos en el campamento y gira de la Orquesta Sinfónica Infantil y Juvenil de México (OSIM), de ese mismo año. Dicha experiencia, recuerda ahora, marcó su futuro.

“Me decidí a estudiar música desde ese momento en que fui a la OSIM, fue un cambio en mi vida, yo nunca había visto ni estado en una orquesta de esa magnitud, fue muy agradable el ambiente con todos mis compañeros, y eso me hizo ver que era bueno, me gusto y dije: ‘De aquí soy’”.

El proceso para ingresar a la Facultad de Música de la UNAM, Eduardo lo describe muy sencillo, sólo mandó su audición en un video. ¿Fue todo?

“Bueno, es que todo fue en línea, pero en realidad es resultado de un trabajo de hace cinco años, que fue cuando empecé a tocar, a partir de ahí fue estudiar todo el tiempo, tocar constante, tocar y tocar para tener grandes logros”.

Hace cinco años, Eduardo quería aprender a tocar la batería. Su mamá, Adriana Luna, fue quien le aconsejó ingresar al Conservatorio de Música “José Guadalupe Velázquez”, en donde continuó estudiando hasta hace unos cuantos meses, cuando inició la pandemia.

En el conservatorio queretano comenzó a estudiar percusiones con Nallely Vergara, integrante de la Orquesta Filarmónica del Estado de Querétaro (OFEQ). Luego de salir de la preparatoria, viajaba desde Colón, a la ciudad de Querétaro.

“Él solito hace el mismo recorrido todos los días, sale de la prepa, toma su camioncito, ni siquiera sé si come o no, pero él está aquí todos los días, porque diario tiene clase, la verdad admiro su esfuerzo y el esfuerzo de la familia, porque no sólo es él, yo me imagino la angustia de mamá de no saber cómo llegó el niño a la ciudad, es un gran esfuerzo que hacen y eso demuestra su gran pasión por la música”, platicaba la maestra Nallely en 2018, ahora ella se siente muy orgullosa con este logro que suma su joven alumno.

Su idea original era entrar al Conservatorio Nacional de Música, al terminar la preparatoria, pero se le pasaron las fechas del proceso de admisión y un año después aplicó para la UNAM.

“Aunque no lo parezca, estoy muy feliz y muy contento, porque es algo que esperaba y quiero agradecer a mis papás por todo el apoyo que me han dado, y a mi maestra, porque ella también es parte de este cambio, ella también me impulsa mucho y se lo agradezco, ella fue la que me habló de las opciones que tenía para estudiar”, expresa.

Los papás de Eduardo son Adriana Luna y Lorenzo Reséndiz, su padre es plomero, oficio que también ha aprendido el joven músico, porque en cuando hay oportunidad, se va con su papá a trabajar.

Con este cambio que ahora vivirá, dice que sus padres están felices, pero también un poco tristes. “No quieren que me vaya tan pronto, pero también están muy felices. Ellos siempre han estado conmigo, apoyándome de todas las maneras, dándome ánimos, en la manera de pagar mis estudios”.

En un principio su padre quería que estudiara guitarra. Pero su atracción por la batería lo llevó a las percusiones, y también está interesado en aprender a tocar el cello.

“Sí quisiera estudiar otro instrumento, pero no de manera tan rigurosa, el cello me gusta mucho y en algún momento quiero aprender a tocarlo”, dice, aunque ahora sabe que toda su atención estará en los timbales, pandero, triángulo, bongos y demás instrumentos que domina un percusionista.