El poderoso aguacero que se dejó sentir en la ciudad de Querétaro la tarde de ayer no detuvo a los concheros y danzantes que salieron a las calles, como todos los años, para celebrar a la Santa Cruz de los Milagros; tampoco frenó a las miles de personas que se dieron cita en las calles para ver su paso, en una de las tradiciones más arraigadas y espectaculares de Querétaro.
Por momentos, el aguacero tomaba matices de tromba. Viento y lluvia se mezclaron para empapar a quienes estaban en las calles.
Los penachos, que con tanta atención y cuidado presentaron y decoraron los danzantes y los concheros, no lucieron en todo su esplendor, pues las plumas se mojaron y se escurrieron. Aún así, con todo el cuerpo mojado, con la ropa húmeda, con los penachos empapados, los concheros salieron de calzada de Los Arcos hasta avenida Corregidora, para luego subir por Independencia y llegar a La Cruz.
El sonido de los tambores se escucha a la distancia. Anuncian la presencia de los concheros, de los apaches y soldados que caminan por las calles, como cada año, sin importar el clima. Ellos salen con el único propósito de danzar, de bailar y de rendir homenaje así a la Santa Cruz de los Milagros.
El público reunido sobre las calles respeta su esfuerzo, los miran con admiración; a su paso toman fotografías o graban video desde sus celulares para inmortalizar el momento.
Los danzantes y concheros se preparan desde temprano. Sobre Los Arcos y en las inmediaciones del Panteón de los Queretanos Ilustres, los integrantes de los distintos grupos arreglan sus penachos.
Blanca Estela Cárdenas Arvizu, del grupo de Danza Tepeyollotl, de San Luis de la Paz, coloca plumas en su penacho. “Venimos a danzar. Venimos con otro grupo, somos invitados de ellos, pero venimos juntos. Llegamos desde el sábado en la noche. Estuvimos en una velación de la Santa Cruz. Pasamos gran parte de la noche ahí, pues terminamos a las dos o tres de la mañana y nos fuimos a descansar”, indica.
Es la tercera vez que Blanca Estela asiste a las fiestas de la Santa Cruz, celebraciones que le parecen bonitas y a las que acude porque le gusta bailar.
“Como en todas las fiestas, preparamos nuestros mejores atuendos, acomodamos todo para que todo salga bien y se vea bonito”, añade.
Gilberto Alvárez Morales también viene de San Luis de la Paz. Es el segundo año que asiste a la fiesta de Santa Cruz, con el grupo Guerrero Aztecas de La Cañada. “Empezamos a tener el contacto por medio de José Luis Aguilar, capitán de la danza Guerrero Xochipilli, de San Luis de la Paz. Soy descendiente de ese grupo. Actualmente tengo mi grupo, es Danza Tepeyollotl”, abunda.
El barrio de La Cruz se prepara para la fiesta. En el atrio del templo se instalaron tres chimales y en la puerta, una portada engalana la construcción. En la calle de Manuel Acuña se instalan puestos de comida, al igual que en Independencia.
La lluvia amenaza con hacerse presente de un momento a otro; sin embargo, eso intimida ni a los concheros ni a los queretanos y extranjeros que, atraídos por las fiestas, acuden a presenciar la procesión de los grupos de danza y apaches.
La lluvia se presenta, pero los danzantes no se detienen.
Algunas personas se retiran, toman sus paraguas, sus impermeables, los bancos que llevan para sentarse a un lado de la banqueta y se retiran, por la incesante lluvia que se prolonga por más de 40 minutos.
Sin embargo, la mayoría soporta la lluvia y espera el paso de los grupos de concheros.
La danza acaba ya entrada la noche. Pasan de las 19:00 horas y los distintos grupos siguen avanzando hacia el templo de La Cruz. Ahí recuperan el aliento, se reúnen, recobran energías, descansan y se retiran después de haber cumplido con la manda con la misión de todos los años.
Algunos otros grupos, para satisfacer a las personas que están esperándolos, bailan un par de minutos a un lado del templo de La Cruz enfrente de El Calvarito, para delicia de los presentes que —al igual que ellos—, han aguantado el fuerte aguacero que se presenta en la ciudad de Querétaro.