Invitaba a su casa a mujeres solteras o divorciadas, por ese aspecto sencillo y amable que tenía Leonarda Cianciulli (1893-1979, Italia) nadie sospechaba que en realidad era una asesina. Una vez en casa, las mujeres, algunas de ellas sus amigas, eran víctimas de su crueldad, con su carne hacía jabón y usaba su sangre para postres y galletas que ella misma comía, según para curarse de una maldición.
“¿Mis amigas? Me las comí… y si quieren puede cocinarlos a ustedes también”, decía la llamada “Jabonera de Correggio”. El caso de Leonarda fue el primero que comenzó a investigar el historiador italiano Luca Pianesi.
El caso de esta mujer, mezcla de brujería, superstición y crimen, forma parte de la exposición Asesinos Seriales y Pena de Muerte que se exhibe en el Centro Educativo y Cultural del Estado de Querétaro (CECEQ) Manuel Gómez Morín.
En la exposición se representan 11 casos de asesinos, mediante un montaje escenográfico se muestra el ambiente en el que vivían y perpetuaban sus crímenes, a través de audio y vídeo se complementa la historia.
Algunos objetos de la exposición son originales, piezas que fueron compradas en subasta para incluir en la exhibición. ¿Será la camisa con que se ve a Andréi Chikatilo, "El monstruo de Rostov", detrás de las rejas? ¿Puede ser la silla eléctrica donde fue ejecutado Ted Bundy? Ese es otro de los misterios que guarda Asesinos Seriales y Pena de Muerte.
Luca Pianesi, representante en México de la asociación Exposiciones Sin Fronteras, platica a EL UNIVERSAL Querétaro sobre el origen y detalles de esta exposición que nació en Italia y que se ha presentado con gran éxito en Milán, Turín, Berlín, Madrid; en el 2008 llegó a México, más de un millón de personas la han visto en Puebla, Guadalajara y ahora está en Querétaro.
El objetivo, explica el historiador italiano, es crear una reflexión sobre la ambivalencia del concepto de homicidio a través de once casos en los que destacan figuras como Charles Manson, Jack “El destripador”, Albert Fisch “El Vampiro de Brooklyn” y John Wayne Gacy “El payaso asesino”.
Como parte del recorrido también se incluye la historia de la Criminología, desde los estudios de Cesare Lombroso, reconocido como “el padre de la criminología científica”, hasta los datos más recientes de la antropología forense.
¿Cómo la nace la idea de Asesinos Seriales?
—Nace por un grupo de museógrafos, historiadores, criminólogos, escritores, en Italia, que nos unimos por este interés del fenómeno de los asesinos seriales, primero por los estudios de Lombroso, estudios que dan vida y origen a la criminología moderna, entonces de ahí investigamos sobre esta “pasión” de los asesinos en serie, por un interés científico, porque también hay una psicóloga entre nosotros, nos interesó y fuimos uniendo las ideas. La exposición la presentamos en Florencia, donde hay muchísimos museos de nivel altísimo, los mejores del mundo, tuvo mucho éxito, porque sobre todo lo hemos tratado seriamente, no es una casa de terror o algo para espantar o crear susto, es algo para dejar mucha información al visitante, a finalidad es dar a conocer este fenómeno.
Antes las noticias llegaban con mucho retraso, ahora con el internet llega más rápido la información y es más impactante cualquier caso de asesinato.
¿Cuál es tu opinión?
—Sí es más impactante, y ahora se confunde mucho la realidad con la ficción, hay videocámaras en todos lados, en los aparatos de celulares, y la manía de protagonismo está muy presente, hay crímenes en directo y en vivo prácticamente. Todo esto, desde decenas de años atrás, ha generado la emulación, mientras antes era un fenómeno limitado, poco a poco se ha difundido en todos los países, también como especie de emulación. A estos personajes, que son asesinos, se han descrito como personas casi fascinantes, la gente malentiende y puede haber casos de personas frágiles psicológicamente, que tratan de emularlos, eso puede ser una caja de resonancia negativa, puede surgir un efecto muy negativo la popularidad o la mala difusión de la información de estos personajes.
De muchos de estos casos hay novelas y películas, ¿en verdad a la gente le gusta saber sobre esto?
—Es justamente lo que nos ha motivado a realizar la exposición, nosotros quisimos hacer algo serio y profesional y no resaltar estos personajes, en las novelas llega el espectador casi a encariñarse con el personajes, se encariñan sabiendo que es un criminal y un psicótico, por ejemplo Charles Manson es un personaje que llama la atención de muchos jóvenes, por su historia, por su pasado, por su personalidad. Es un fenómeno complicado y nosotros quisimos tratarlo de manera diferente. De Brandy hay muchas películas, de Brandy casi hay fan club y nosotros no queremos eso, por eso vamos con un relato frío, especifico, técnico, un perfil rápido, perfil psicológico de la infancia de estos personajes, para tratarlo de manera casi científica y seria, sin expresar ninguna forma y ningún tipo de admiración o de morbo por los hechos de estos personajes.
En la exposición también hacen referencia a asesinos mexicanos, ¿cuál caso te ha impactado más?
—Sí, necesariamente hemos tenido que incluirlos. El caso que más me ha impactado son Las Poquianchis, primero porque son muy actuales, por el tema de la trata de blancas que es muy desafortunado, y ellas fueron pioneras en este crimen, también me llamó la a tención por la idea de que se presentan como unas viejitas que uno cree que son inocentes o inofensivas, pero tenían tanta maldad dentro de ellas que te causa shock.
¿Estás estudiando algún nuevo caso?
—Ahorita trato de alivianarme por todo lo que he tenido que leer, de verdad hay muchísimos casos, y leer a un punto sin tope de hasta dónde han llegado la maldad humana es desgastante también psicológicamente.