22 / junio / 2021 | 06:24 hrs.

Recrean últimos momentos de Maximiliano

Tal y como ocurrió hace 150 años, pero por la noche y con muchos celulares esperando captar la mejor imagen, Maximiliano de Habsburgo fue fusilado en el Cerro de las Campanas.

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En el marco del 150 aniversario del Triunfo de la República, el montaje dirigido por Jorge Flores tuvo una presentación especial en el mismo sitio donde fue fusilado Maximiliano. (FOTOS: LUIS SÁNCHEZ. EL UNIVERSAL)
Vida Q 21/06/2017 04:39 Rocío G. Benítez Actualizada 09:56

Tal y como ocurrió hace 150 años, pero por la noche y con muchos celulares esperando captar la mejor imagen, Maximiliano de Habsburgo fue fusilado en el Cerro de las Campanas, en una adaptación especial de la obra Yo Maximiliano,  para  conmemorar el 150 aniversario del Triunfo de la República.

El solemne toque de los tambores comenzó a sonar mientras el emperador —interpretado por el joven actor Carlos Álvarez— se acercaba a paso lento hasta el punto que fue fijado para su ejecución, junto a Miguel Miramón y Tomás Mejía.

“Qué feliz hubiera sido si me hubiera quedado en Miramar, entregado a mis navegaciones, buscando entre valles y montañas algún ejemplar natural, escribiendo poesía,  observando los atardeceres del mar Adriático, sin embargo también deseé que este país fuera feliz y ahora con inquebrantable fe y fiel a mi honor, me enfrento con la conciencia tranquila a la inmerecida muerte”, se escuchó decir al emperador.

Evocando a Carlota, apareció la emperatriz —interpretada por Krista Brauere—  por la escalinata que conduce a la capilla levantada en honor de Maximiliano, y se reunieron los dos para recordar su llegada a México, los planes que querían realizar en su nueva nación, planes que quedaron en el olvido. Ella desaparece entre la oscuridad y el emperador retoma su lugar entre sus generales.

Maximiliano se da tiempo para despedirse de Miramón y Mejía, en señal de reconocimiento deja el lugar central a Miramón, y pide al batallón que le dispare en el corazón. La sentencia de fusilar al emperador se cumple. Después de un breve rato de oscuridad aparece en la escalinata Benito Juárez para decir: “No mato al hombre, mato la idea”.

“La sangre derramada en el Cerro de las Campanas fue el sello final de un capítulo grande y trágico de la historia mexicana, la inexorable corriente de los tiempos arrastró sueños e ideales que no cobraron realidad, la historia estuvo de parte de Juárez, vencedora al fin, pero nadie podrá arrancar el penacho de la gloria a aquel gran soñador que fue Maximiliano”, fueron las palabras que se escucharon al final de esta adaptación teatral. 

Yo Maximiliano, montaje de Jorge Flores, se presenta los viernes y sábados de junio y julio en el Museo de la Restauración de la República, la recepción es a las 20:00 horas.

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