William Levy fue a dar a la cárcel | Querétaro

William Levy fue a dar a la cárcel

Vida Q 16/07/2013 12:37 Actualizada 12:37

Una sorpresa se llevó William Levy cuando se dio cuenta de que los reos de una prisión en Veracruz están completamente enterados de su carrera, sus últimos trabajos y su historia desde Cuba.

“Yo no sabía que los presos vieran tanta televisión, fue una sorpresa cuando comenzaron a preguntarme cosas muy específicas de mi vida”, dice el actor cubano.

Levy fue a dar a la cárcel para grabar escenas de La Tempestad, en donde su personaje es acusado de ser el responsable del accidente en donde, presuntamente, murió Esthercita (Laura Carmine).

Para la ocasión el actor convivió con presos, firmó autógrafos y escuchó muchas historias que le hicieron recordar parte de su vida en Cuba.

“Fue volver a pensar en aquellos días en donde las cosas eran difíciles, en donde era complicado vivir”, recuerda.

De la cárcel salió con la experiencia de conocer a familias que, según el actor, por una mala decisión deben de pasar muchos años encerrados.

“No puedo dar crédito a que eso sea posible, familias enteras están ahí, niños incluso”, expresa, el actor que da vida al capitán Damián Fabré.

De esta visita a la prisión Fabré saldrá perdiendo su cabellera, que tanta polémica ha causado desde un principio.

“A mí no me causaba conflicto porque como actor busco hacer cosas diferentes, sin embargo, algo bueno ha sido que ya no tengo que estar dos horas antes para el peinado”, asegura el protagonista.

Será a partir de ese momento en el que su personaje tenga un cambio de actitud. “Ahora será más analítico, dejará de ser un tanto salvaje para pensar más las cosas”, adelanta.

Y es que para el actor una de las cosas importantes de la profesión es servir de ejemplo. “En la cuestión de la cárcel, la idea es que deben de seguir luchando y no rendirse”, asegura.

Sin embargo, Levy siente estar un poco en una prisión al protagonizar la telenovela. “Ha sido complicado, porque no he podido ver a mi familia, a mis amigos, no ves a nadie por los horarios, y además no vienes a reírte, sino a trabajar con tus emociones”, finaliza.