JERUSALÉN.— Herodes el Grande: la travesía final del Rey es el título de la singular exposición inaugurada anoche en el Museo Israel de Jerusalén, dedicada a una de las figuras más polémicas e influyentes de la historia del Imperio Romano y la antigua historia judía.
Aproximadamente 250 hallazgos arqueológicos de la cámara funeraria de Herodes, hallada en el desierto de Judea -concretamente en la zona conocida como Herodion- y en otros sitios cercanos, son expuestos al público tras un delicado proceso de restauración.
Entre los objetos, relacionados todos al reinado de Herodes entre los años 37 y 4 A.C., destacan tres sarcófagos del mausoleo, frescos de Herodión, el cuarto de baño privado del Rey en uno de sus palacios y elementos de piedra tallada del sagrado Monte del Templo, que según los curadores en el Museo Israel, jamás habían sido expuestos antes.
Un atractivo inevitable en la exposición es la personalidad misma de Herodes, poderoso, creativo y al mismo tiempo odiado por muchas personas.
A menudo se destaca las imponentes obras arquitectónicas y hay hasta quien le llama “el mayor constructor de la historia humana”.
En Israel se recuerda especialmente que construyó el Segundo Templo sagrado-destruido luego en el 70 por el imperio Romano.
Por otra parte , su accionar político, el haber mandado matar a su esposa y tres de sus hijos (al parecer por obsesivo temor a adversarios y rivales) y sus aires de grandeza, le ganaron no pocos enemigos.
Quizás a ello se deba el que se la haya atribuido injustamente la matanza de los Santos Inocentes en Belén, que es relatada en el Nuevo Testamento.
El Museo Israel informó que “la exposición examinará los destacables proyectos edilicios de Herodes, sus complejas relaciones diplomáticas con los emperadores y la nobleza romana, y la dramática procesión funeraria desde Jericó hasta el mausoleo que construyó para sí mismo en Herodión”.
La impresionante reconstrucción de la cámara funeraria del mausoleo es una de las piezas centrales de la exposición.