La puesta en escena Muerte de cuna o por favor concédeme un café no es “por fortuna” una obra gay, pero sí quiere ser, “por fortuna”, una bandera en contra de la discriminación, expresó el director Pedro González Ramírez.

El montaje habla del alquiler de vientres, de mujeres solas y de homosexuales tratando de hacer una vida de familia y no sólo de pareja, informó. Tampoco busca abordar temas polémicos. “No soy una persona que busque eso”, pero definitivamente “sí creo que, a final de cuentas, estaba buscando un tema humano”, dijo González Ramírez.

La obra, en resumen, busca reivindicar el género humano. “Es nuestra misión, como artistas, como teatreros, como artistas”, reiteró el escritor.

Pedro González Ramírez escribió la obra en el 2011, año en que se estrenó en Querétaro y, posteriormente, en la Ciudad de México, donde estuvo en cartelera por más de un año.

Muerte de cuna o por favor concédeme un café regresa, esta vez a El Sótano Teatro, nuevo espacio de la actriz Verónica Carranco. Actúan González Torres, Jésica Zermeño y Pedro Guillermo Morales.

Los personajes son Sonia (Jessica Zermeño, alternando), una mujer de lengua filosa como navaja, amiga de Mario (Pedro Guillermo Morales), estudiante de filosofía y lector del filósofo Kierkegaard y Demián (Pedro González) es su novio, profesor de filosofía.

En medio de este trío hay un embarazo deseado y decenas de frases basadas en la filosofía, en la terapia gestalt, en las novelas rosa y en las telenovelas. “Los amigos no cogen”; “La mentira no resuelve nada”; “Te amo cabrón (en sus dos acepciones: amor de varón a varón y amor demasiado intenso)”.

En el montaje también se dan citas filosóficas: “El estadío religioso es el más subjetivo” (Kierkegaard) o citas lésbicas: “Lo único que duele de la homosexualidad es la imposibilidad de ser padre”.

Final difícil, final trágico, “y así la escribí intencionalmente, porque no quería que fuera bandera de nada”, repitió Pedro a EL UNIVERSAL Querétaro.

Google News

TEMAS RELACIONADOS