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FrankeNovio: creando al hombre perfecto

En esta obra se asoman rasgos de la realidad que surge en las relaciones de pareja, brindando un mensaje de autoestima e independencia
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La obra muestra el comportamiento de las mujeres en medio de una relación y cómo su deseo por estar con alguien puede convertirse en una obsesión por no estar sola. (FOTOS: LUIS SÁNCHEZ. EL UNIVERSAL)
09/06/2017
02:50
ALEJANDRINA F. CAMARENA
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Ja Ja Teatro se ha convertido en la opción ideal para relajarse y reír cualquier día de la semana, y si de burlarse de las malas relaciones se trata, “FrankeNovio” es la obra adecuada para hacerlo.

La obra escrita por Gerardo Pacheco muestra el comportamiento de las mujeres en medio de una relación. Dos actores en escena permiten ver —a través de risas— cómo el deseo de ellas por estar con alguien, puede convertirse en una obsesión por no estar sola.

Francisca, representada por Liveth Vaca, es una abogada de 30 años que creía tener la vida resuelta, pero su trágica historia arranca cuando su novio la termina justo antes de casarse, así que en medio del duelo y sus deseos inmensos de estar con alguien, busca al “novio perfecto”, pero en cada intento, pierde más las esperanzas de encontrarlo.

Esta historia, no muy alejada de la realidad, contiene un mensaje que ayudará a las parejas actuales a cuidar más lo que tienen, y a quienes no están en una relación, les enseñará la importancia de estar solas, pero felices.

“Siento que muchas mujeres, quizá todas, tenemos el sueño o mini sueño de vestirnos de blanco, la boda enorme, pero esta obra es para darnos cuenta de que eso no existe, que aún así podemos aceptarnos como somos y ser felices, sin necesidad de estar con alguien; no encasillarnos con nada y dejar que la vida fluya”, dijo Liveth Vaca.

En algunas escenas, Ramiro Pedraza se convierte en las voces de la razón y la no razón de Francisca, al darle vida a varios personajes como el novio que la deja, los hombres que ella inventa e incluso, la familia y las amigas.

Fede, el causante de las lágrimas de Francisca era descrito por ella como “el hombre perfecto” ya que lo tiene todo, trabaja en la empresa de su papá, posee una buena posición social y sabe hacia dónde va, pero decide mudarse de la ciudad y al ver que las cosas ya no iban muy bien con su prometida, emprende el viaje sin ella y la termina en un restaurante.

Cuando Ramiro le da vida a otros hombres, aparecen algunos más sensibles, otros más fieles o más nobles y es en ese momento cuando Francisca siente que ninguno se acerca ni un poco al hombre que ella busca, por lo que cada vez son menos las probabilidades de tener a alguien a su lado.

“Nadie busca a algún hombre como estos, todos están en los extremos, buscas una persona completa, que tenga sus tintes de comedia pero también que visualice un futuro, un camino decidido. Lo malo es que muchas veces somos tan exigentes en lo que queremos, que no nos damos cuenta que esas exigencias van más allá de la realidad”, señala Liveth.

Por su parte Ramiro destaca que el público no sólo se divierte, sino que también se identifica con la obra y las situaciones que viven los personajes.

“Nos ha tocado ver esos codeos entre parejas cuando ven cosas con las que se identifican, creo que a través de la risa sí puede llegar el mensaje de que la felicidad es estar bien contigo mismo y de que no tienes que seguir esos estándares que te marca la sociedad de casarte y tener hijos, solo está en buscar la paz interior y lo demás se dará solo”, concluye.

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