Los nombres de Carmen ‘Titita’ Ramírez Degollado y Martha Chapa, destacan en el firmamento de la gastronomía mexicana y detrás de ellas vienen las herederas, no sólo de sangre, sino también de sus pasiones, como es el caso de María Teresa Ramírez Degollado y Martha Ortiz, quienes demuestran que de tal palo, tal astilla.

Mari Tere, orgullosa heredera de la pasión de su mamá, la famosa propietaria y fundadora de El Bajío, ha labrado su propio camino, siempre cobijada por los sabios consejos de Titita, a quien agradece todo lo que le inculcó, sobre todo, su amor por la cocina mexicana.

EL VALOR DE LA FRESCURA

“En mi casa nunca se abre una lata, desde que éramos niñas comíamos todo fresco, también hay que reconocer la labor de mi nana, quien le enseñó a mi mamá que la comida debía de ser fresca, nada de enlatado ni congelado”, señala Mari Tere.

Añade que de su mamá y de su abuela, heredó el amor por la cocina, de su tía abuela, Luz, el gusto por la repostería, que es su pasión y una muestra es la exitosa empresa de repostería y panadería que tiene con su socio Joan Bagur.

“Me fui a vivir a Xalapa un tiempo y todas las tardes, mi tía nos preparaba algo (galletas, pan y pasteles), de ahí me nació el gusto y la delicadeza por los postres”, explica Mari Tere, co-propietaria y fundadora de Sal y Dulce Artesanos.

Por su parte, Carmen Ramírez Degollado, cuya cocina le ha dado la vuelta al mundo y ha conquistado los paladares más exigentes como el del chef Ferrán Adrià, explica que si sus hijos son amantes del buen comer y por ende de la buena cocina, no sólo es mérito suyo, sino de quienes estuvieron a su alrededor, quienes fueron parte importante en la educación de su familia.

“Todos mis hijos aprendieron a través de lo que yo hacía, de lo que se preparaba en casa, de lo que cocinaba la nana Amparo, quien fue muy importante para todos nosotros. Sí, yo les transmití el gusto por nuestra comida, pero Mari Tere heredó su gusto por la repostería de Mamá Luz, una hermana de mi madre, quien se hizo cargo de mi hermana y de mí, y cuando Mari Tere se fue a vivir a Xalapa, la ayudaba a hacer galletas y postres”, subraya Titita.

TRADICIÓN CULINARIA

Por otra parte, Martha Chapa y Martha Ortiz, también son clara muestra de que el talento “se hereda, no se hurta”.

Chapa, quien ha escrito varios libros de cocina mexicana, como Sabores de Ensueño que la hizo merecedora del Gourmand World Cookbook Awards, en la categoría de mejor libro de cocina latina; se siente feliz de haber heredado a sus hijos, en especial a Martha, su pasión por la gastronomía.

La artista, quien se autodefine como “una pintora que cocina y una cocinera que pinta y escribe”, recuerda que sintió mucho gusto cuando Martha comenzó a inclinarse por el arte culinario.

“Fue uno de los más grandes regalos de la vida. En mí (la cocina) es una parte muy importante. Me siento feliz, plena, de ver a mi hija con tantos reconocimientos; soy una gran admiradora de lo que hace, tantas cosas maravillosas. Soy una madre muy orgullosa de mis tres hijos y de mis nietos”, destaca.

Propietaria de Dulce Patria, Martha Ortiz dice que entre tantas cosas, lo que más le agradece a su madre son las semillas plantadas “en mi corazón, en mi alma y en mi amor por México”.

Lo que Ortiz admira en su madre, asegura, es su valentía y su compromiso con ella misma, “pertenece a una generación de las mujeres que nos abrieron la puerta a nosotras y por lo tanto, nosotros la abrimos a las venideras”.

Carmen Ramírez Degollado

Embajadora de la cocina mexicana, Carmen Ramírez Titita Degollado es oriunda de Xalapa, Veracruz, donde aprendió la importancia de la gastronomía. En 1972, inició su historia en los fogones de nuestro país, gracias a la apertura de El Bajío de Azcapotzalco, que fue fundado por su esposo, Raúl Ramírez Degollado y un amigo de éste, Alfonso Hurtado Morellón.

María Teresa Ramírez Degollado

Egresada del California Culinary Academy de San Francisco, (CCA) y del Cordón Blue Cooking School en Ottawa, Canadá, e Inglaterra, Maritere también realizó estudios culinarios en la escuela Hoffman de Barcelona. Trabajó como chef pastelera en Spuntino Café en San Francisco y en el restaurante Drolma en Barcelona.

De regreso a México, Mari Tere fundó Artesanos Dulce y Sal, junto con Joan Bagur, que en mancuerna han formado un exitoso concepto de alta repostería.

Martha Ortiz

Con formación académica en el área de Ciencias Sociales y especialización en Sociología Alimentaria e Historia de la Gastronomía, Martha Ortiz es coautora de ocho libros de cocina, y actualmente trabaja en El secreto de los labios, la caricia del maíz, en coautoría con Laura Esquivel.

Participante de festivales de cocina mexicana y eventos de gran prestigio a nivel mundial en ciudades como Nueva York, París, Londres, Hong Kong, esta mujer ha brillado con luz propia en el campo de la gastronomía, donde ahora es reconocida por su labor culinaria, cuyo talento queda demostrado todos los días en su restaurante Dulce Patria.

Martha Chapa

Pintora, escultora y escritora, Martha Chapa, nacida en Monterrey, Nuevo León, no sólo es reconocida por su labor artística, hecho que la ha llevado a presentar su obra en 220 exposiciones individuales y mil 800 colectivas, tanto en México como en el resto de Latinoamérica, Estados Unidos y Europa.

Además del arte, esta mujer cuyo símbolo son las manzanas, también destaca por sus 22 libros publicados sobre temas gastronómicos, lo que le ha llevado a ser una reconocida embajadora de la cocina mexicana.

Una artista de dimensión internacional, que convierte a Martha Chapa, en todo un valor de nuestra

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